
La economía argentina sorprendió al cerrar 2025 con un crecimiento acumulado del 4,4%, la mayor expansión desde 2022, según datos oficiales difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). En diciembre, la actividad económica avanzó un 1,8% respecto a noviembre y un 3,5% en comparación con el mismo mes de 2024, revirtiendo dos meses consecutivos de caída.
El dato supone un punto de inflexión tras los retrocesos registrados en 2023 (-1,6%) y 2024 (-1,3%), y consolida una recuperación que comenzó con fuerza durante el primer semestre del año, cuando las tasas interanuales superaron el 5%.
El presidente Javier Milei celebró las cifras en redes sociales con un mensaje claro: «ARGENTINA AVANZA». En su publicación, destacó que los resultados contradicen a quienes pronosticaban el colapso económico y sostuvo que el país podría haber crecido aún más de no ser por el impacto de las políticas anteriores.
Durante la segunda mitad del año, la actividad se vio afectada por tensiones cambiarias, incertidumbre política previa a las elecciones legislativas de octubre —en las que el oficialismo se impuso—, el encarecimiento del crédito y la caída del poder adquisitivo de los hogares. En noviembre, incluso, la economía registró una contracción interanual del 0,1%, lo que llevó a varios analistas privados a anticipar un cierre de año negativo.
Sin embargo, el repunte de diciembre sorprendió a los mercados. Según el Indec, once de los dieciséis sectores medidos registraron crecimiento interanual, destacando la agricultura (+32,2%), la pesca (+18,3%) y la actividad financiera (+14,1%). En contraste, la industria cayó un 3,9% y el comercio retrocedió un 1,3%.
El informe oficial no desglosa el comportamiento anual por sectores, pero los datos mensuales reflejan una economía que comienza a estabilizarse tras años de volatilidad y desequilibrios estructurales.
De cara a 2026, los economistas consultados por el Banco Central proyectan un crecimiento del 3,2%, lo que confirmaría una senda de expansión sostenida si se mantienen las reformas orientadas a la disciplina fiscal, la estabilidad monetaria y la apertura económica impulsadas por la actual administración.