
El Consejo Nacional de Estupefacientes de Colombia ha autorizado el inicio de un plan piloto de fumigación aérea para erradicar cultivos ilícitos, que se ejecutará con el herbicida glufosinato de amonio y no con glifosato. La medida, impulsada por el Gobierno de Abelardo de la Espriella, establece una fase experimental «controlada, limitada, temporal y evaluable» mediante aeronaves tripuladas y en zonas delimitadas.
El operativo tendrá un cupo máximo acumulado de 1.000 hectáreas efectivamente tratadas y una duración operacional de hasta siete días calendario, contados desde el acta de inicio. La ubicación exacta, las coordenadas y las rutas de sobrevuelo permanecerán bajo reserva legal por razones de seguridad.
Las autoridades insisten en que este piloto no equivale a una reanudación definitiva de un programa nacional de aspersión aérea, sino que busca obtener evidencia científica sobre la eficacia del herbicida, la precisión de las aplicaciones, la posible deriva del producto y sus impactos en la salud y el medio ambiente.
Para arrancar, el plan requiere conceptos del Instituto Nacional de Salud, acompañamiento del Ministerio Público y otras aprobaciones por parte de organismos públicos.
La decisión se produce en un contexto de presión internacional contra el narcotráfico, con visitas de altos funcionarios de Estados Unidos a Bogotá y anuncios del presidente Abelardo de la Espriella sobre el retorno de las fumigaciones como parte de una estrategia más dura.