Los vecinos que viven frente a la playa del Trampolín de Ceuta dan la zona por insostenible, según declaraciones recabadas en exclusiva por LA GACETA. No hablan de molestias puntuales. Hablan de un barrio que, desde finales de julio, ha dejado de ser habitable en los términos de cualquier ciudad española. Un residente que pide el anonimato por temor a represalias lo cifra sin adornos: «Llevo gastados 6.400 euros desde que entraron».
El vecino se ha visto obligado a instalar alarmas volumétricas, cámaras y un vigilante en su parcela porque, dice, los intentos de entrar y violar el domicilio son constantes. En la urbanización La Colina han tenido que colocar una puerta metálica de acceso para controlar quién entra y quién no. La inversión privada sustituye a un perímetro que las instituciones no restituyen.
El Trampolín concentra el mayor asentamiento de la crisis. Fuentes policiales han cifrado en miles los invasores sobre la arena, con más de un kilómetro de lonas y un poblado que se duplica en los repartos de Cruz Roja. Quien vive enfrente no discute el censo. Describe el día a día: ruidos hasta la madrugada, hogueras, consumo de drogas a la vista de todos, venta ambulante de tabaco y alcohol, peleas y un tráfico que se corta cuando alguien decide sentarse en la calzada. Caminar, sacar al perro o volver a casa ha dejado de ser un trayecto rutinario.
Lo que más calla a la calle no es el cansancio, es el miedo. Los vecinos de Ceuta se muestran cada día más reacios a protestar en público porque el comportamiento de los invasores, sostienen, se vuelve más hostil cuando alguien alza la voz. El anonimato del vecino que ha gastado 6.400 euros en seguridad para proteger su domicilio es la condición que pone quien cree que una cámara en la fachada no basta si el que está al otro lado de la verja identifica al que denuncia.
En El Guano el relato es el mismo. Reclaman recuperar la zona y niegan que el barrio se dé por perdido. Exigen poder dormir, circular, entrar en su casa y usar la playa con la misma seguridad que el resto de Ceuta. Añaden que la presencia policial, sobre todo de noche, no cubre el tramo. Si no hay medidas urgentes, advierten, llevarán la inacción a Fiscalía y a los juzgados.
Ceuta arrastra desde el 30 y el 31 de julio un CETI por encima de su capacidad, un campamento estable en el arenal y un puente marítimo hacia Cádiz que la Guardia Civil da por activo. En ese tablero, La Colina con cancela nueva y un particular con 6.400 euros en sensores no son anécdotas de urbanización, son el síntoma de la inacción del Gobierno ante una invasión sin precedentes sobre Ceuta. Mientras los vecinos luchan por su tranquilidad, ahora también se ven obligados a extremar precauciones a la hora de denunciar lo que sucede frente a sus casas por temor a represalias.