El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ha decretado este lunes el luto nacional por las explosiones registradas este viernes en un recinto militar en Viacha, en el departamento boliviano de La Paz, que han dejado hasta el momento ocho muertos, todos ellos militares; seis personas desaparecidas y más de 80 heridos, si bien más de la mitad de han sido dados de alta.
«Estamos anunciando un duelo nacional, que más allá del duelo en sí es no olvidarnos que somos una familia entre todos. Aunque haya diferencias y pensamientos distintos, somos una familia boliviana que tiene que salir adelante con todas las dificultades que hay, con todo lo complicado y difícil del momento que nos dejaron», ha declarado desde Viacha.
El mandatario, que ha precisado que la bandera izará a media asta si bien las autoridades no suspenderán sus actividades, ha defendido que «no es cuestión hoy día de buscar culpables sino de resolver el dolor o ayudar a las familias, actuar rápidamente con aquellas que han sido damnificadas», durante una rueda de prensa celebrada tras entablar contacto «directo» con familiares de las víctimas. «Casos como este no se pueden politizar», ha zanjado.
Los equipos de rescate han vuelto este lunes al lugar de las explosiones, donde han hallado un octavo cuerpo sin vida que ha sido trasladado a la morgue para confirmar su identidad, ha señalado el Ministerio de Defensa en un comunicado en el que ya apunta a que podría tratarse del militar Alex Ignacio Mamani.
Este se suma así a las siete víctimas mortales halladas hasta este domingo: un sargento y otros seis hombres que se encontraban realizando el servicio militar obligatorio, por lo que la cifra de personas dadas por desaparecidas ha bajado a seis.