
El Tribunal Supremo de Brasil ha concedido este martes prisión domiciliaria al expresidente del país Jair Bolsonaro, que ha sido dado de alta de la unidad de cuidados intensivos, si bien permanece hospitalizado recuperándose de una bronconeumonía bacteriana.
El juez Alexandre de Moraes ha autorizado a Bolsonaro a permanecer 90 días bajo prisión domiciliaria para recuperarse de la enfermedad a partir del momento en el que sea dado de alta del Hospital DF Star, ubicado en la capital, Brasilia, donde permanece hospitalizado desde el pasado 13 de marzo.
Bolsonaro tendrá que llevar nuevamente una tobillera electrónica y no podrá utilizar teléfonos móviles, fijos u otros medios de comunicación, incluyendo a través de terceros, y tampoco tendrá permitido usar redes sociales o grabar vídeos o audios, reza el fallo del juez recogido por medios brasileños.
Esto se produce después de que la Fiscalía mostrase su apoyo a la imposición del arresto domiciliario a fin de preservar la integridad física y moral del detenido tras hacerse eco de un informe médico presentado por los abogados de Bolsonaro en el que se recomendaba «una flexibilización del régimen» penitenciario.
«El cuadro clínico de múltiples comorbilidades graves expone la integridad vital del expresidente a un riesgo inminente, especialmente ante la posibilidad de nuevos episodios de enfermedad repentinos y graves», indicó el fiscal general, Paulo Gonet.