
El Tren de Aragua, una de las principales organizaciones criminales de Iberoamérica, busca extender su presencia en Europa con España como principal puerta de entrada. La banda, nacida en la prisión venezolana de Tocorón, ha construido una red internacional que opera en distintos países del continente americano y cuyos integrantes comienzan a establecerse en territorio español, según avanza este domingo El Independiente.
Aunque la Policía Nacional ha desarticulado varias células, los expertos advierten de que la implantación de la banda criminal en España podría encontrarse todavía en una fase inicial.
Rolnar Sanabria, antiguo fiscal contra la Delincuencia Organizada en la frontera entre Colombia y Venezuela, considera que España reúne condiciones favorables para convertirse en uno de los destinos prioritarios de estos delincuentes. El experto, que actualmente reside en Estados Unidos y preside el Latino Institute of Security Efficiency, asegura que algunos de los patrones detectados en territorio estadounidense comienzan a reproducirse en nuestro país.
Hasta ahora, las actividades atribuidas a miembros de la organización en España se han relacionado principalmente con hurtos, robos en viviendas de lujo y sustracciones de vehículos. Sin embargo, Sanabria alerta de que la numerosa comunidad venezolana residente en España facilita que los integrantes de estas redes puedan mezclarse entre la población inmigrante.
A esta circunstancia se suma la facilidad de entrada en territorio español, ya que los ciudadanos venezolanos pueden viajar sin necesidad de visado. El exfiscal también advierte de las dificultades para comprobar los antecedentes penales de los sospechosos. Según explica, los certificados venezolanos únicamente recogen condenas firmes, mientras que numerosas investigaciones permanecen abiertas o nunca llegan a resolverse.
La organización mantiene su estructura incluso después de la muerte de su líder, Héctor Guerrero Flores, conocido como el Niño Guerrero. Según Sanabria, el Tren de Aragua funciona mediante células autónomas que pueden operar de manera independiente y adaptar sus actividades a las circunstancias de cada territorio.
Su actividad no se limita a los robos o al narcotráfico. También abarca estafas, fraudes bancarios, ciberdelincuencia, secuestros y homicidios. Esta diversificación permite a sus integrantes desplazarse hacia países donde existen menos unidades policiales especializadas en combatir sus estructuras.
Uno de los aspectos más preocupantes señalados por Sanabria es la posible explotación sexual de mujeres trasladadas desde Iberoamérica. Aunque los operativos policiales realizados en España no han acreditado hasta ahora esta actividad entre los detenidos vinculados a la banda, el exfiscal asegura haber recopilado testimonios sobre intentos de captación.
El procedimiento consistiría en ofrecer billetes de avión a mujeres en situación vulnerable para trasladarlas a España. Una vez aquí, serían obligadas a ejercer la prostitución bajo amenazas y mediante un sistema de explotación sexual y endeudamiento. Las víctimas contraerían deudas de miles de euros y entregarían parte de sus ingresos a la organización.