
El expresidente de Bolivia, Evo Morales, ha reaccionado a la orden de captura emitida en su contra por la Fiscalía del país, indicando que la acción se enmarca dentro de un plan de «persecución política» en su contra.
El ente investiga al exmandatario por «alzamientos armados contra la seguridad y soberanía del Estado, terrorismo, atentado contra la seguridad de los medios de transporte, asociación delictiva, instigación pública a delinquir y atentado contra la seguridad de los servicios públicos».
En ese sentido, Morales ha acusado al Ejecutivo del presidente Rodrigo Paz de estar detrás de la orden de detención, asegurando que «buscan responsabilizarnos de las movilizaciones sociales para ocultar el verdadero drama que vive Bolivia: una profunda crisis económica y social, fruto de un modelo que ha abandonado al pueblo y protege la corrupción».
El exmandatario izquierdista ha dicho que está «del lado de quienes sufren» y ha advertido de que «con procesos y persecución política no resolverán los problemas que ellos mismos han provocado».
«Solo intentan desviar la atención con un nuevo titular. No nos van a intimidar», ha expresado en un mensaje difundido en sus redes sociales.