La Administración Trump pidió este miércoles a sus aliados internacionales cortar todo vínculo con «la brutal dictadura» de Nicaragua, tras la decisión del Congreso nicaragüense de prohibir la participación de candidatos opositores en las próximas elecciones.
La medida fue anunciada en una declaración del secretario de Estado, Marco Rubio, quien instó a otros países a «poner fin de inmediato a las operaciones habituales» con el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, argumentando que los gobiernos que niegan derechos fundamentales no deberían disfrutar de los mismos beneficios económicos o políticos que aquellos comprometidos con la paz y la seguridad hemisféricas.
Así, Rubio advirtió que las dictaduras que vulneran los derechos inalienables de sus ciudadanos no pueden ser tratadas en igualdad de condiciones con democracias.
«Las dictaduras que niegan los derechos inalienables de sus ciudadanos no deberían gozar de los mismos beneficios económicos o políticos que los gobiernos comprometidos con la defensa de la paz y la seguridad hemisféricas», ha dicho Rubio.
La solicitud estadounidense se produce en un contexto de creciente aislamiento diplomático para Nicaragua, luego de que la Asamblea Nacional del país centroamericano vetara formalmente a la oposición política de cara a los comicios.