
La cifra de fallecidos en Venezuela tras los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que golpearon a Venezuela el pasado miércoles asciende ya a 920 y la ONU reporta al menos 50.000 personas desaparecidas, mientras las labores de rescate impulsadas por la ayuda internacional siguen en marcha.
Los destrozos causados por los seísmos son particularmente visibles en el costero estado La Guaira, en donde decenas de edificios han colapsado completamente y otros tantos han quedado apenas en pie, en un contexto en el que el Gobierno interino de Delcy Rodríguez se ha visto claramente rebasado por las circunstancias.
Entretanto, cientos de rescatistas provenientes de países como Estados Unidos, España, Panamá, Argentina, Ecuador, El Salvador, México y Colombia han llegado en los últimos dos días a la nación hispanoamericana a tratar de echar una mano en las labores de recuperación de sobrevivientes que permanecen tapiados debajo de los escombros.
En las últimas horas el presidente estadounidense, Donald Trump, incluso anunció el envío de 130 millones de euros en ayuda humanitaria a Venezuela, señalando que el despliegue comprende el traslado de dos buques de guerra, aviones de transporte y helicópteros al país sudamericano.
El Ejecutivo venezolano ha admitido, además, que la cifra de heridos es de al menos 3.000 personas, con centros hospitalarios que a duras penas logran ingresar a los lesionados.