«Ser es defenderse», RAMIRO DE MAEZTU
UN NUEVO EPISODIO DE INJERENCIA

La Embajada de Cuba en Perú maniobra para salvar el Gobierno de Castillo

El presidente de Perú, Pedro Castillo
El presidente de Perú, Pedro Castillo. Twitter

La figura del presidente comunista de Perú, Pedro Castillo, está muy debilitada y el régimen cubano está consciente de ello, sobre todo, luego de la aplastante derrota que tuvo el partido Perú Libre en las elecciones regionales del domingo 2 de octubre. De allí el interés de La Habana de apuntalar al presidente del Perú mediante acciones encubiertas, sobre las cuales la inteligencia cubana es experta.

Algunos movimientos que vienen realizando están perfectamente documentados. El pasado 29 de septiembre hubo una reunión entre el primer secretario de la Embajada cubana, Carlos Portela y miembros de la Casa de la Amistad Perú-Cuba de Ica, en la cual participaron organizaciones políticas y sociales aliadas, con el fin de ratificar «su solidaridad con Cuba en su justa lucha por el levantamiento del bloqueo».

Al día siguiente, la Embajada de Cuba en Lima informó a través de su cuenta de Twitter, sobre una reunión encabezada por Iliana Fonseca Llorente -jefa del Centro de Servicios Informativos y Multimedia de la Cancillería cubana- con representantes de medios alternativos y plataformas en redes sociales de Perú. El objetivo del encuentro fue lanzar una campaña de desinformación para debilitar a la oposición peruana y a la vez fortalecer la imagen deteriorada de Castillo.

Estas son dos de las muchas iniciativas que están en marcha y que son coordinadas por el Embajador de Cuba en el Perú,  el Coronel Carlos Rafael Zamora Rodríguez, conocido como el “Gallo”, quien, según reveló el medio Perú21, es un “un espía experimentado”. Al menos eso afirma un exoficial de la inteligencia cubana, Enrique García, que conoció al “Gallo”.

En 1984, Zamora fue nombrado embajador de Cuba en Ecuador; en 1998 pasó a Panamá hasta el 2004; de 2009 a 2013 estuvo en Brasil y luego en El Salvador del 2017 a 2018. Finalmente, en marzo de 2019     el Coronel  Zamora presentó sus cartas credenciales como embajador de Cuba en Bolivia, ante el entonces mandatario Evo Morales. 

El pasado 3 de octubre, el “Gallo” Zamora sostuvo una reunión no registradaen el portal de Transparencia del Mininter, en donde aparece la lista de todos los visitantes al despacho del ministro de Estado Willy Huerta. Sin embargo, el organismo tuiteó un mensaje del encuentro, ilustrada con la fotografía de ambos estrechando sus manos. La información fue borrada posteriormente. 

El Gobierno de Cuba, por su parte, también reseñó en su portal la reunión en la cual los funcionarios supuestamente “dialogaron sobre las posibilidades de cooperación en materia de seguridad ciudadana, al tiempo que intercambiaron experiencias sobre las estrategias que en este sentido desarrollan ambos países”. La nota también fue eliminada.

Los parlamentarios de oposición le han puesto el ojo al asunto ya que no creen que el regimen cubano y sus funcionarios, piensen en “la seguridad ciudadana”, sino en otra cosa. La congresista Patricia Chirinos escribió en su cuenta de Twitter: “El gallo Zamora es un conocido agente del régimen comunista cubano, acusado de desestabilizar a los países a los que se le envía como diplomático. El ministro Huerta debe explicar en la Comisión de Defensa para qué se reunió y qué estrategias de seguridad conversó con el embajador cubano”.

Otra parlamentaria, Roselli Amuruz, presentó una moción para declarar a el “Gallo” Zamora persona no grata, por “reunirse en clandestino con el Premier y Ministro del Interior, Willy Huerta. Exigimos transparencia y respeto a nuestro sistema democrático”.

Mientras que el congresista Roberto Chiabra, en conversación con el diario Perú21, fustigó el encuentro expresando: «creen que los peruanos somos tontos», dado que «Cuba no es ejemplo de lucha contra la inseguridad ciudadana». «Le preguntaré a Huerta sobre la estrategia de la que hablaron. ¡A ver si aprendo algo!». Chiabra sostuvo, además, que Willy Huerta «no merece seguir siendo ministro».

Ante la opacidad del encuentro es lógico pensar que en lo conversado y planeado entre en representante de la dictadura cubana y el ministro del interior peruano lo que hay es -como se diría en Venezuela cuando se busca ocultar una carta bajo la manga- un “gallo tapado”.

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