La acampada por la vivienda instalada en la céntrica plaza del Rossio de Lisboa ha terminado este martes con 55 manifestantes detenidos durante la intervención policial para despejar el espacio público. Dos personas han resultado heridas leves en una operación que, según la Policía de Seguridad Pública (PSP), encontró resistencia entre algunos de los concentrados.
El Cuerpo de Intervención de la PSP ha actuado a primera hora de la mañana para retirar las tiendas de campaña. El diario portugués Expresso, que cita datos policiales, ha informado del balance de arrestos en la capital.
Las dificultades de acceso a la vivienda constituyen el motivo de estas movilizaciones, pero una reivindicación social no concede a sus promotores un derecho ilimitado a ocupar una plaza o desobedecer las indicaciones policiales. La intervención ha vuelto a situar en primer plano la responsabilidad de quienes se resisten a abandonar el espacio público cuando los agentes proceden a su desalojo.
La Policía niega cargas y excesos
El portavoz de la PSP, Sérgio Soares, ha rechazado que los agentes recurrieran a cargas policiales o emplearan porras durante la actuación en Lisboa. «No se utilizaron porras policiales ni se realizó ninguna carga policial, ni hubo excesos individuales por parte de los agentes. Fue una actuación proporcionada en respuesta a la resistencia de algunos manifestantes», ha asegurado.
Respecto a los dos heridos leves, Soares ha atribuido lo ocurrido a la desobediencia y la resistencia a abandonar el lugar durante la operación. Esta es la explicación ofrecida por el cuerpo policial sobre los incidentes registrados en la capital portuguesa.
Oporto demuestra que el desalojo podía concluir sin detenciones
El contraste lo ofrece Oporto, donde las autoridades han desarrollado una intervención simultánea para desmantelar otra acampada vinculada a las protestas por la vivienda. Allí no se han producido arrestos.
«Los manifestantes acataron nuestras indicaciones y abandonaron voluntariamente el lugar», ha explicado el portavoz policial.
La diferencia entre ambos operativos resulta significativa: mientras en Oporto los concentrados siguieron las instrucciones de los agentes, en Lisboa la resistencia de parte de los manifestantes acompañó una intervención que terminó con decenas de detenidos. Acatar el desalojo era una opción, como demuestra lo sucedido en la segunda ciudad del país.