
El régimen de Nicolás Maduro anunció el viernes que no recibirá a los deportados de origen venezolano que habían comenzado a ser enviados desde los Estados Unidos tras la medida del presidente Donald Trump que busca endurecer la política migratoria en el país norteamericano.
La decisión de Maduro es una represalia a la reciente decisión del propio Trump de poner fin a la licencia que permitía las actividades de la petrolera estadounidense Chevron en territorio venezolano, con la que el régimen sudamericano obtenía mes a mes cuantiosos ingresos.
Esta misma semana Washington suspendió dicha licencia y dio a la empresa norteamericana hasta el 3 de abril para cesar sus operaciones en la nación hispanoamericana.
De acuerdo con The Wall Street Journal Trump no se encuentra del todo contento con la fluidez de los vuelos de repatriación de venezolanos, siendo que el último de ellos se efectuó el 20 de febrero. Se estima que cerca de 800 venezolanos que se encontraban ilegalmente en los Estados Unidos han sido repatriados a Caracas desde que el magnate volvió a la Casa Blanca, en enero pasado.