
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha asegurado este lunes que su país atraviesa «la mayor amenaza en un siglo» debido a la presencia militar de Estados Unidos en el Caribe. Según sus declaraciones, ocho buques de guerra estadounidenses equipados con alrededor de 1.200 misiles, además de un submarino nuclear, estarían desplegados frente a las costas venezolanas.
En una comparecencia transmitida a nivel nacional e internacional, el jefe del Palacio de Miraflores denunció que se trata de una ofensiva «desproporcionada, criminal e inmoral». Ha recalcado que Washington ha optado por lo que ha calificado como «el peor error: aplicar la máxima presión» tras haber fracasado, según él, todos los intentos de guerra híbrida en los últimos años.
Maduro ha insistido en que Venezuela no cederá ante ningún tipo de intimidación. «Somos un pueblo pacífico, pero con espíritu de lucha. Jamás vamos a someternos a chantajes», ha dicho, subrayando que, frente al avance de tropas estadounidenses, Caracas ha declarado un estado de «máxima preparación» para la defensa del territorio.
El mandatario ha acusado a EE.UU. de «construir un bodrio contra una nación entera» con el objetivo de justificar una intervención. En este contexto, ha reiterado que su gobierno no tolerará amenazas militares que ha calificado de «extravagantes y sangrientas».
Preguntado sobre la comunicación con la administración estadounidense, Maduro ha admitido que existen un par de canales diplomáticos abiertos, aunque los ha descrito como «debilitados y en mal estado». Aun así, no ha descartado que puedan reactivarse en medio de la tensión creciente.