El Gobierno de Javier Milei ha vuelto a desafiar los pronósticos más pesimistas sobre Argentina. El país ha logrado afrontar un importante vencimiento de deuda en dólares sin recurrir a emisiones en los mercados internacionales, una posibilidad que muchos inversores consideraban imprescindible hace apenas unos meses.
Según la información publicada por Bloomberg y recogida por elEconomista, el Tesoro argentino y el Banco Central han dado la orden de pago de unos 4.000 millones de dólares, en el marco de una obligación semestral que asciende a 4.300 millones de dólares entre principal e intereses de bonos en moneda extranjera.
La operación supone un nuevo golpe de autoridad para el Ejecutivo libertario, que ha convertido el respeto a los acreedores, el superávit fiscal y la disciplina monetaria en pilares de su estrategia económica.
Argentina logra pagar sin volver a Wall Street
Durante meses, buena parte del mercado sostuvo que Argentina tendría que volver a emitir deuda internacional para afrontar sus vencimientos. Sin embargo, el Gobierno de Milei decidió esperar al considerar que los costes de financiación seguían siendo demasiado elevados.
El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió esta semana que acudir al mercado es sólo una opción, no un objetivo. La prioridad, afirmó, es refinanciar la deuda al menor coste posible.
El Ejecutivo ha optado por una combinación de bonos en dólares colocados en el mercado local, préstamos respaldados por organismos multilaterales y otras fuentes de financiación más baratas que la emisión tradicional en el exterior.
Superávit fiscal, reservas y menor riesgo país
La estrategia se apoya en varios factores: el aumento de las reservas brutas en dólares, el récord de exportaciones, la estabilidad del peso y la acumulación de superávits fiscales.
El riesgo país argentino se sitúa ya en torno a los 400 puntos básicos, muy lejos de los aproximadamente 2.000 puntos que heredó Milei al llegar a la Casa Rosada. Aunque el nivel sigue siendo elevado para emitir deuda externa en condiciones plenamente favorables, la caída refleja una mejora de la percepción de los mercados.
El propio Fondo Monetario Internacional ha elogiado esta semana los esfuerzos del Gobierno argentino para corregir los problemas estructurales de la economía, pese al coste político de muchas de sus decisiones.
Financiación más barata que en el exterior
Desde marzo, el Tesoro argentino ha captado alrededor de 4.000 millones de dólares mediante la venta de bonares, títulos denominados en dólares emitidos en el mercado local con vencimientos en 2027 y 2028.
Estos bonos ofrecen una rentabilidad media del 6,9%, frente al entorno del 8,6% que, según estimaciones de inversores, Argentina tendría que pagar si saliera ahora a emitir deuda en el exterior.
Caputo anunció además su intención de captar otros 2.000 millones de dólares mediante colocaciones similares antes de que termine el año. A ello se suman préstamos respaldados por organismos multilaterales con tipos de entre el 6% y el 7%.
El Gobierno también confirmó préstamos por hasta 3.200 millones de dólares concedidos por BBVA, Santander y Deutsche Bank, con garantías del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo.
Un giro frente al endeudamiento tradicional
La estrategia actual supone un cambio relevante respecto a etapas anteriores. En lugar de volver rápidamente a los mercados internacionales y aceptar intereses más altos, el Gobierno de Milei prefiere ganar tiempo, fortalecer la posición fiscal y financiarse por vías más baratas.
El objetivo es claro: evitar que el servicio de la deuda comprometa el ajuste fiscal y la recuperación de la credibilidad internacional.
El analista Graham Stock, de RBC BlueBay Asset Management, ha resumido la lectura de parte del mercado al afirmar que, por ahora, la estrategia ha demostrado ser correcta para la economía. Demostrar acceso a los mercados sería positivo, pero no a cualquier precio.
El reto de 2027
Argentina afrontará en 2027 vencimientos de deuda en dólares por unos 25.000 millones de dólares. El Gobierno prevé cubrir esos compromisos mediante emisiones de bonos locales, compras de divisas del Banco Central, desembolsos del FMI, ingresos por privatizaciones y excedentes de caja generados por el superávit.
La hoja de ruta no está exenta de riesgos. Un deterioro de las condiciones internacionales, turbulencias electorales o una ampliación de los diferenciales de deuda podrían complicar los planes del Ejecutivo.
Pero el mensaje político y económico de esta semana es nítido: Milei ha logrado evitar el impago, pagar en tiempo y forma y hacerlo sin someterse a los costes que exigían los mercados internacionales.