Un estudiante de 13 años ingresó armado este martes a una escuela pública en Río Branco, en el norte de Brasil, y abrió fuego en los pasillos de la institución, dejando un saldo de dos muertos y cinco heridos. El menor, que era alumno del Instituto, habría utilizado una pistola que pertenecía a su padrastro y que llevó consigo al centro educativo, sin mayores controles de acceso.
Tras el ataque han muerto dos supervisoras de la escuela, quienes recibieron disparos en un pasillo cercano a la oficina de la dirección. Entre los heridos figuran varios estudiantes y un adulto, todos han sido atendidos por servicios de emergencia y se encuentran fuera de peligro.
De acuerdo con información de la cadena DW dentro del colegio el ambiente se tornó caótico cuando el joven abrió fuego: alumnos se tiraron al suelo, se escondieron tras muebles y bloquearon puertas con sillas para evitar ser alcanzados por las balas, mientras esperaban la llegada de la policía. Pasado un rato el agresor decidió entregarse a las autoridades cuando los agentes llegaron al lugar tras recibir los primeros llamados de auxilio.
El gobierno estatal de Acre y las fuerzas de seguridad han anunciado que profundizarán las investigaciones para establecer si otros estudiantes conocían el plan del menor y para revisar los protocolos de seguridad en el centro educativo.