
Al menos siete personas han muerto y tres han resultado heridas este sábado en el oeste de Pakistán tras dos atentados prácticamente consecutivos y atribuidos en principio a los talibán paquistaníes contra dos vehículos que circulaban por la localidad de Bannu, en el polvorín de la provincia de Jaiber Pastunjua, frontera con Afganistán.
El balance provisional de víctimas ha sido confirmado por el portavoz de la Policía local Yasir Afridi en medio de la investigación abierta por las detonaciones, ocurridas en la zona montañosa de Marka Bera, un área semitribal caracterizada por un reciente incremento de grupos de milicianos.
Según las pesquisas, ambos vehículos fueron alcanzados por explosivos detonados por control remoto. Una primera explosión mató a cinco personas y la segunda, ocurrida a solo un kilómetro de la primera, durante el traslado de los heridos, mató a otras dos, de acuerdo con las fuentes del diario Dawn.
Tanto el presidente del país, Asif Alí Zardari, como el primer ministro, Shehbaz Sharif, han condenado un incidente que han atribuido a «grupos terroristas» con la intención de «empañar los recientes éxitos diplomáticos» del país, en referencia a su mediación durante las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán.
En los últimos meses, Bannu ha sido escenario de repetidos incidentes de seguridad, en los que tanto civiles como fuerzas de seguridad locales han sido atacados en medio de un aumento generalizado de la violencia.
Hace una semana, estos grupos intentaron destruir el puente Teri Ram, situado en la carretera Miryan. El 12 de junio, dos agentes de Policía murieron en respectivos «asesinatos selectivos». A tal punto ha llegado la situación que una jirga (o asamblea de notables) se dirigió el pasado jueves al Gobierno para solicitar una operación especial de seguridad en la zona.