Miembros de las bandas dedicadas al abuso sexual infantil en el Reino Unido, mayoritariamente de origen pakistaní, han estado buscando puestos de trabajo en entidades de ayuda social con el objetivo de amenazar y silenciar a las jóvenes afectadas, así como de volver a captarlas para sus redes. Aunque muchos de estos delincuentes ya figuran en registros de control o cumplen condenas, sus parientes cercanos han intentado de forma repetida colarse en organizaciones que prestan apoyo a las víctimas de explotación.
Este tipo de maniobras se ha detectado con frecuencia en el sector, según Paul O’Rourke, responsable de Next Stage Youth Development, una pequeña entidad que ha atendido a cuatro adolescentes explotadas por los grupos de proxenetas de Rochdale. En los últimos diez años, su organización ha recibido cinco solicitudes de empleo falsas enviadas por personas vinculadas a estas redes criminales. El último intento se produjo el verano pasado.
O’Rourke explicó que, una vez que los cabecillas de las bandas de Rochdale localizan a las jóvenes que han escapado, tratan de acceder a ellas para intimidarlas, interferir en sus declaraciones y, en algunos casos, intentar reclutarlas de nuevo aprovechando su situación de vulnerabilidad. Dado que los propios agresores suelen estar en listas de vigilancia elaboradas por las autoridades locales, recurren a familiares para que presenten las candidaturas y sorteen los filtros.
La entidad cuenta con mecanismos de control, pero estos no son perfectos. En ocasiones, la información sobre personas de riesgo no llega a los proveedores de servicios sociales, lo que facilita que las solicitudes pasen desapercibidas. En el caso más reciente, ocurrido alrededor de agosto del año pasado, un familiar de un integrante de una red de explotación envió un currículum que no activó ninguna alerta inicial. Sólo la atención de un miembro del equipo, que reconoció el apellido por un documental televisivo sobre los abusos, permitió descubrir la conexión. Tras consultar con las autoridades, se confirmó que esa persona ya era conocida, aunque su nombre no aparecía en la lista compartida con la organización.
O’Rourke señaló que las redes criminales están aprovechando la escasez de personal cualificado en el ámbito de la atención a jóvenes y adultos vulnerables. La presión por cubrir vacantes puede llevar a que los procesos de selección sean menos exhaustivos, creando grietas que estos grupos intentan aprovechar de forma oportunista. Además de las solicitudes de empleo, los implicados también contactan directamente por teléfono, correo electrónico o incluso acudiendo en persona a las sedes de las entidades para obtener información sobre las ubicaciones de las víctimas o para intimidar al personal.
Hace escasos meses, siete hombres fueron condenados en el Tribunal de la Corona de Manchester Minshull Street a largas penas de cárcel por someter durante años a dos adolescentes extremadamente vulnerables a una campaña sistemática de violaciones y otros delitos sexuales entre 2001 y 2006 en Rochdale.
Una de las supervivientes, que tenía 13 años cuando comenzó a ser explotada y que hoy tiene 25 años y es madre, ha relatado por primera vez su experiencia. Tras la marcha de su madre, varios hombres se apoderaron de su vivienda y la convirtieron en un lugar donde se ofrecían alcohol y drogas a ella y a sus amigas. Durante años se sintió atrapada en un sistema de control, miedo y manipulación que le hizo creer que aquello era normal. Tardó siete años en conseguir escapar, y el apoyo de los trabajadores sociales de Next Stage Youth Development fue clave para encontrar un lugar seguro y comenzar a reconstruir su vida.
A pesar de haber logrado independizarse, la joven sigue recibiendo intentos de contacto por parte de personas vinculadas a sus antiguos agresores. Estos tratan de localizarla, difundir rumores sobre ella o acosarla a través de internet, lo que le genera ansiedad y revive el miedo de aquella época. Sin embargo, ha aprendido a denunciar cualquier incidente y a priorizar su seguridad y la de su hijo, reconociendo que el apoyo recibido le ha dado fuerzas para seguir adelante.