NUEVA POLÉMICA SOBRE EL DERECHO A LA VIDA
Canadá impulsa una ley para aplicar la eutanasia a enfermos de alzhéimer y demencia cuando ya no puedan dar su consentimiento
Canadá impulsa una ley para aplicar la eutanasia a enfermos de alzhéimer y demencia cuando ya no puedan dar su consentimiento
Persona en un hospital dando la mano al médico. Europa Press
Por LGI
28 de octubre de 2026

El Gobierno liberal de Canadá prepara una nueva ampliación de su legislación sobre la eutanasia que permitiría poner fin a la vida de pacientes que ya no tengan capacidad mental para dar su consentimiento en el momento del procedimiento. La reforma contempla que las personas diagnosticadas con enfermedades incurables, como el alzhéimer y determinadas formas de demencia, puedan autorizar anticipadamente su propia muerte.

Según informa Reuters, el ministro de Justicia canadiense, Sean Fraser, ha anunciado que el Ejecutivo presentará este martes un proyecto de ley para modificar el sistema de asistencia médica para morir, conocido como MAID, y permitir que se practique la eutanasia sobre la base de una autorización otorgada antes de perder las facultades cognitivas.

La medida abre un profundo debate sobre las garantías de los pacientes más vulnerables, ya que permitiría ejecutar una decisión irreversible cuando la persona afectada ya no pueda confirmar expresamente su voluntad.

La eutanasia podría practicarse años después de haber sido solicitada

La propuesta contempla que los adultos diagnosticados con una enfermedad incurable que previsiblemente les prive de capacidad de decisión puedan firmar una solicitud anticipada de eutanasia. Si posteriormente pierden sus facultades cognitivas, los profesionales sanitarios podrían llevar a cabo el procedimiento sin exigirles un nuevo consentimiento expreso, siempre que se cumplan las condiciones previstas en la legislación.

El Gobierno insiste en que la autorización anticipada no supondrá una eutanasia automática y que los pacientes deberán experimentar un sufrimiento considerado intolerable cuando se vaya a practicar.

Fraser también ha anunciado mecanismos destinados a impedir las presiones externas y garantizar que la solicitud original haya sido voluntaria. Sin embargo, el proyecto plantea una cuestión ética fundamental: cómo determinar si una persona que ya no puede expresar plenamente su voluntad mantiene el deseo de morir que manifestó años antes.

Las asociaciones de discapacidad alertan sobre los riesgos

La iniciativa ha provocado preocupación entre organizaciones que defienden los derechos de las personas con discapacidad. Krista Carr, directora ejecutiva de Inclusion Canada, ha advertido de que el consentimiento del propio paciente constituye una de las principales garantías frente a una intervención irreversible y ha reclamado que el Parlamento no elimine esa protección.

Las críticas también proceden de especialistas en geriatría que cuestionan la posibilidad de anticipar cómo experimentará una persona su enfermedad una vez haya perdido sus facultades cognitivas.

Una persona con demencia podría haber solicitado la eutanasia al recibir su diagnóstico y, sin embargo, mostrar posteriormente satisfacción con su vida o no experimentar el sufrimiento que había previsto. Frente a estas objeciones, los defensores de la reforma argumentan que obligar a mantener la capacidad de consentimiento hasta el último momento puede llevar a algunos enfermos a adelantar su muerte por temor a perder esa facultad.

Quebec ya permite las solicitudes anticipadas y Alberta las prohíbe

La propuesta del Gobierno federal llega después de que Quebec autorizara las solicitudes anticipadas de eutanasia en octubre de 2024. Según las autoridades provinciales, hasta el pasado 4 de octubre se habían registrado 3.463 solicitudes anticipadas en Quebec.

La situación es diferente en Alberta, donde el Gobierno provincial aprobó una legislación que prohíbe este procedimiento y ha anunciado su intención de mantener esa restricción. La reforma federal necesitará la aprobación del Parlamento canadiense y no obligará automáticamente a todas las provincias a ofrecer la eutanasia mediante consentimiento anticipado.

Canadá amplía nuevamente una legislación aprobada en 2016

Canadá legalizó la eutanasia en 2016, inicialmente para pacientes con enfermedades terminales, y amplió sus requisitos en 2021 para incluir determinadas enfermedades incurables que no necesariamente implican una muerte próxima. La nueva reforma también contempla mantener excluidas a las personas cuya única condición médica sea un trastorno mental, una ampliación que el Ejecutivo ha decidido frenar ante la falta de consenso científico.

No obstante, el Gobierno pretende continuar extendiendo el acceso a la muerte asistida mediante las solicitudes anticipadas, incorporando a pacientes que ya no puedan manifestar su voluntad en el momento de recibirla.

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