El Estado Islámico vuelve a dejar clara su guerra contra lo que considera «politeísmo» político. En un comunicado tras reivindicar el atentado suicida contra un mitin político celebrado en Quetta (Pakistán) el 3 de septiembre de 2025, la organización yihadista afirmó que «la yihad va en contra de la democracia«.
El ataque se produjo al salir los asistentes de un mitin conmemorativo en honor al líder nacionalista Sardar Ataullah Mengal. Según detalló Reuters, al menos 13 personas murieron y 30 resultaron heridas tras la explosión, clasificada como un atentado suicida. El líder político presente resultó ileso, pero varios de sus seguidores fueron víctimas del ataque.
El comunicado terrorista subrayó que el grupo atacado «defiende ideas democráticas, secularismo, nacionalismo y patriotismo», calificándolas como «preislámicas» y contrarias a la «unificación» del islam. Añadió que se debe «luchar contra el politeísmo en todas sus formas, especialmente el politeísmo de la democracia».
Esta declaración reafirma la visión del ISIS: su objetivo es imponer un califato global, donde no exista espacio para las libertades democráticas y la soberanía nacional.
El tipo de justificación ideológica utilizada no es nuevo. ISIS ya ha empleado esa narrativa para justificar ataques similares en Siria e Irak entre 2014 y 2019: se presenta la democracia como una forma de idolatría pagana contra la pureza de la fe islámica.
Este ataque y las palabras que lo acompañan muestran que el yihadismo todavía representa una amenaza directa a Occidente y a cualquier sistema político basado en la libertad, la representación y los derechos individuales.