
La organización yihadista Estado Islámico reivindicó en el número 547 de su semanario An Naba la muerte de un centenar de cristianos en ataques perpetrados en la República Democrática del Congo y Mozambique, dentro de una campaña de violencia sostenida atribuida a sus filiales en África central y oriental. Según el balance difundido por el grupo, 87 víctimas fueron registradas en territorio congoleño y otras 13 en Mozambique.
En el texto propagandístico, la organización describe «una semana de derramamiento de sangre para los cristianos del Congo» y asegura que los ataques se concentraron en la región de Ituri y en áreas próximas a Beni, en el este congoleño. Los yihadistas califican a parte de las víctimas como «guerreros cristianos», mientras que el resto son identificadas únicamente por su pertenencia religiosa. El documento sostiene que las operaciones fueron ejecutadas por «soldados del Califato», en referencia a combatientes vinculados al grupo terrorista.
La publicación añade que decenas de civiles fueron asesinados durante ataques contra aldeas y reuniones cristianas, además de registrarse incendios de viviendas y ofensivas contra posiciones de milicias locales afines al ejército congoleño. El Estado Islámico afirma asimismo haber capturado a varios musulmanes suníes durante las incursiones y destruido instalaciones consideradas colaboracionistas.
En Mozambique, el grupo aseguró que cinco ataques perpetrados en el norte del país dejaron 13 cristianos muertos o heridos, además de daños contra un vehículo militar ruandés desplegado en apoyo de las operaciones antiterroristas. Los yihadistas sostienen haber incendiado dos iglesias y 233 viviendas. Las autoridades locales no han confirmado la totalidad de las cifras difundidas por la organización terrorista.