
El miércoles por la tarde, durante la Cumbre del Clima COP30, las Naciones Unidas presentaron una nueva fase de su Iniciativa Global para la Integridad de la Información sobre el Cambio Climático, un proyecto lanzado en junio de 2025. La organización anunció una «declaración histórica» destinada a coordinar esfuerzos internacionales frente a lo que define como desinformación, información errónea, negacionismo y ataques deliberados contra periodistas, defensores ambientales, científicos e investigadores.
La declaración solicita a gobiernos, empresas privadas, organizaciones de la sociedad civil, instituciones académicas y financiadores que adopten «medidas concretas» para proteger la integridad de la información relacionada con el clima y garantizar un entorno seguro para quienes trabajan en este ámbito.
Según observadores presentes en la cumbre, se trata de uno de los posicionamientos más contundentes de la ONU en materia de gobernanza de la información climática. Delegados de organizaciones como CFACT, que han asistido a cumbres anteriores, señalaron que nunca habían visto una formulación tan amplia en este tipo de documentos.
A mitad de la conferencia, diez países habían respaldado oficialmente la declaración: Brasil, Canadá, Chile, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, España, Suecia y Uruguay. Se espera que más Estados la suscriban antes del cierre de la COP30.
El texto subraya la necesidad de «fomentar la cooperación y el desarrollo de capacidades» entre países para fortalecer sistemas y herramientas que permitan afrontar lo que la ONU considera amenazas a la integridad de la información climática. La organización enmarca esta estrategia dentro del derecho internacional de los derechos humanos, incluida la protección de la libertad de expresión, una referencia que busca justificar la coordinación global frente a contenidos considerados «engañosos».
La declaración también menciona la insuficiencia de recursos actuales para cubrir las necesidades globales en esta materia. El llamado de la ONU llega en un contexto marcado por la reducción de financiación por parte de varios grandes actores internacionales. Entre los cambios más relevantes figuran la decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de retirar fondos de la denominada «Nueva Estafa Verde», así como la aprobación en julio de la ley de Reconciliación Presupuestaria, que recortó subsidios previos a proyectos energéticos y climáticos. También destaca el anuncio de Bill Gates, que el mes pasado comunicó la reorientación de parte de los recursos de su fundación hacia otras prioridades sanitarias y de desarrollo.
Pese a estos movimientos, organizaciones como CFACT han manifestado su intención de continuar difundiendo sus análisis y datos sobre políticas climáticas y sobre la evolución del debate científico, en un momento en el que la ONU y varios gobiernos buscan reforzar la coordinación internacional en torno a la información climática.