
La líder de One Nation, Pauline Hanson, ha reclamado que Australia abandone décadas de multiculturalismo oficial y vuelva a convertirse en una sociedad monocultural, en la que los inmigrantes se integren en una identidad nacional común en lugar de consolidar comunidades separadas.
Durante un discurso pronunciado ante el National Press Club de Canberra, Hanson declaró que el multiculturalismo ha fracasado y defendió un modelo basado en la asimilación.
La dirigente aclaró que una Australia monocultural no implica una sociedad racialmente homogénea. El país, sostuvo, puede ser multirracial, pero debe compartir una única cultura nacional, unas leyes comunes y unos valores occidentales reconocibles.
Hanson vinculó el deterioro de la cohesión social con los elevados niveles de inmigración registrados durante los últimos años y acusó a los sucesivos gobiernos de haber permitido un crecimiento demográfico superior a la capacidad del país para construir viviendas, ampliar infraestructuras y garantizar servicios públicos.
La líder de One Nation señaló que la inmigración masiva está agravando la crisis de vivienda australiana al incrementar con rapidez la demanda de alquileres y propiedades en un mercado caracterizado por una oferta insuficiente.
Australia registró una migración neta exterior superior a las 300.000 personas durante el último ejercicio disponible, después de alcanzar cifras todavía mayores en años anteriores.
Al mismo tiempo, el país atraviesa una de sus peores crisis de acceso a la vivienda. Los alquileres absorben una proporción creciente de los ingresos, mientras comprar una casa resulta cada vez más difícil para los jóvenes y las familias trabajadoras.
Hanson sostiene que ningún Gobierno puede introducir centenares de miles de personas al año sin provocar consecuencias sobre los precios, los salarios, las carreteras, los hospitales y las escuelas.
One Nation propone reducir drásticamente los visados permanentes y de estudiantes, restringir la compra de viviendas por parte de extranjeros y situar el interés de los australianos por encima de las demandas de las grandes empresas y de la industria migratoria.
La dirigente también denunció el avance del islam radical y la formación de comunidades que mantienen normas culturales incompatibles con la sociedad australiana.
A su juicio, la política multicultural ha dejado de exigir a los recién llegados que adopten las costumbres, la lengua y las instituciones del país. En su lugar, el Estado habría financiado y legitimado identidades separadas que debilitan la cohesión nacional.
Hanson reclamó revisar la llegada de inmigrantes procedentes de entornos dominados por el islamismo, expulsar a los extranjeros delincuentes y retirar a Australia de la Convención de Naciones Unidas sobre los Refugiados.
También propuso reformar o eliminar distintos organismos públicos vinculados a la promoción del multiculturalismo y reducir el poder de los medios estatales que, según One Nation, presentan la diversidad como un fin político en sí mismo.