El Terrorismo crece en el Sahel
La mayor operación de la «yihad económica» de la década: Al Qaeda cobra 50 millones por liberar a un jeque emiratí secuestrado en Malí
La mayor operación de la «yihad económica» de la década: Al Qaeda cobra 50 millones por liberar a un jeque emiratí secuestrado en Malí
Miembros de Al Qaeda en Siria. Europa Press.
Por Santiago Carranza-Vélez
17 de noviembre de 2025

Los yihadistas del JNIM, la filial de Al Qaeda que opera en el Sahel, habrían recibido al menos 50 millones de dólares en una de las operaciones de «yihad económica» más lucrativas de los últimos años, a cambio de liberar a un jeque emiratí secuestrado en Malí hace dos semanas. La información, adelantada por medios magrebíes y confirmada por fuentes de seguridad malienses, revela cómo el terrorismo vuelve a financiarse a gran escala a través del secuestro de extranjeros, justo en un momento en que la región vive un vacío de poder y un avance de milicias respaldadas por Moscú.

El JNIM, liderado por el histórico yihadista Iyad Ag Ghali, mantiene como objetivo derribar a la junta militar de Bamako —que llegó al poder mediante dos golpes de Estado en 2020 y 2021— e imponer la sharía en todo el territorio. El grupo ha reforzado su estrategia de presión económica mediante el bloqueo del combustible, la extorsión de empresas y el secuestro selectivo de empresarios, cooperantes y trabajadores extranjeros. Según distintas ONG que operan en el terreno, entre mayo y octubre de 2025 se registraron al menos 22 secuestros de ciudadanos chinos, indios, egipcios, emiratíes, iraníes, serbios y croatas bosnios.

El secuestro del jeque emiratí —un miembro de la familia gobernante de los Emiratos Árabes Unidos dedicado al comercio de oro en Bamako— se produjo el 26 de septiembre, junto con dos de sus socios, un iraní y un pakistaní. Los yihadistas exigieron desde el inicio un rescate de 50 millones de dólares, cifra que, según fuentes consultadas por la prensa local, habría sido satisfecha en su totalidad, aunque no se ha revelado quién efectuó el pago.

Además del dinero, el acuerdo habría incluido la liberación de unos treinta miembros de JNIM detenidos por los servicios de inteligencia malienses, así como de varios soldados de las Fuerzas Armadas de Malí retenidos por los terroristas. Se trata, según fuentes de seguridad, de uno de los intercambios más beneficiosos para el grupo en sus diez años de insurgencia.

El JNIM ha advertido que atacará cualquier empresa que opere en Malí sin su «permiso» y amenaza con intensificar la violencia contra compañías con vínculos con el Gobierno militar. Este nuevo episodio confirma la fragilidad del Sahel, convertido en un laboratorio de guerra híbrida donde convergen grupos yihadistas, mercenarios y vacíos de poder que abren la puerta a un terrorismo cada vez más financiado, más armado y más difícil de contener.

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