
La nueva primer ministro de Japón, Sanae Takaichi, ha creado un nuevo ministerio específico para gestionar la deportación de inmigrantes ilegales y regular la convivencia con la creciente población extranjera en el país. La decisión, anunciada el martes, forma parte del plan del recién formado gobierno conservador para instaurar lo que Takaichi ha definido como una «sociedad de coexistencia ordenada con extranjeros», según informó la agencia Kyodo News, dejando claro que no aceptarán islamistas ni inmigrantes ilegales.
Al frente de esta nueva cartera estará Kimi Onoda, diputada del Partido Liberal Democrático (PLD), de 42 años, nacida en Estados Unidos de padre estadounidense y madre japonesa. Onoda, considerada una figura firme dentro del ala conservadora, será la responsable de coordinar las políticas de inmigración, integración y retorno de extranjeros, así como de reforzar el control estatal sobre el flujo migratorio.
La creación del ministerio se produce tras el pacto de coalición sellado entre el gobernante PLD y el Partido de Innovación de Japón (JIP), conocido también como Ishin no Kai. El acuerdo, alcanzado el lunes, busca fortalecer la supervisión gubernamental sobre la política de residentes extranjeros y establecer mecanismos más estrictos para garantizar su cumplimiento.
Aunque el JIP no participará directamente en el gabinete, apoyará al Ejecutivo en cuestiones puntuales. Entre las propuestas más destacadas de esta formación figura la de imponer un tope a la población extranjera para mantenerla por debajo del 10% del total nacional, medida que Takaichi no ha descartado estudiar.
La líder conservadora, conocida por sus posturas soberanistas y su visión revisionista sobre la historia militar japonesa, también ha nombrado a dos mujeres más en su gabinete, incluyendo a Satsuki Katayama como nueva ministra de Finanzas. Esta incorporación refuerza su imagen de modernización dentro de un gobierno marcadamente tradicionalista.