
Partidarios del exiliado príncipe heredero de Irán, Reza Pahlavi, realizaron este sábado manifestaciones en diversas ciudades del mundo, buscando incrementar la presión diplomática sobre el régimen islamista de los ayatolás. La convocatoria, que incluyó Múnich, Los Ángeles y Toronto, fue descrita por Pahlavi como un “día de acción global”, instando a sus seguidores a exigir medidas concretas en apoyo al pueblo iraní.
El exiliado líder persa, hijo del depuesto sha Mohammad Reza Pahlavi, que dejó el trono tras la revolución de 1979, mantiene un perfil activo en asuntos políticos, a pesar de casi cinco décadas fuera de su país. En conferencia de prensa en Múnich, Pahlavi advirtió sobre la posibilidad de que continúen las muertes si las democracias internacionales no toman una posición decisiva frente a la República Islámica.
“Nos reunimos en un momento de grave peligro para preguntar: ¿Estará el mundo del lado del pueblo de Irán?”, indicó. El príncipe heredero subrayó que la continuidad del gobierno islamista en Teherán podría enviar un mensaje a otros regímenes represivos, reforzando su capacidad de mantener el poder mediante la violencia.
La protesta en Múnich se enmarcó en la Conferencia de Seguridad de la ciudad, que reúne anualmente a líderes europeos y expertos en seguridad global. En paralelo, miembros de la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (OMPI) se manifestaron contra la represión de manifestantes en el país persa durante el último mes, denunciando un elevado número de víctimas.
En cuanto al impacto humanitario, la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, reportó que al menos 7.005 personas fallecieron durante las recientes protestas, incluyendo 214 miembros de las fuerzas gubernamentales. Los recuentos se basan en redes de activistas locales y en rondas de verificación sistemática de decesos. Por su parte, el gobierno iraní reconoció únicamente 3.117 fallecimientos en su único informe publicado el 21 de enero.