
Marruecos ha puesto en marcha una batería de contratos valorados en más de 3,1 millones de euros para reforzar la ciberseguridad de su Ministerio de Exteriores, uno de los departamentos más sensibles del Estado, coincidiendo con un nuevo periodo de tensión con España tras la entrada masiva registrada en Ceuta el pasado 30 de julio.
Los expedientes localizados por Vozpópuli muestran una operación que afecta a varios niveles de la infraestructura tecnológica del departamento dirigido por Nasser Bourita: servidores, aplicaciones, dispositivos, servicios digitales y sistemas expuestos a Internet. Los cuatro grandes contratos analizados suman aproximadamente 34,9 millones de dírhams, unos 3,19 millones de euros.
La operación tiene carácter defensivo y no existen elementos que acrediten que esté dirigida específicamente contra España. Sí evidencia, sin embargo, que Rabat está endureciendo la protección de las comunicaciones y sistemas de su aparato diplomático en un momento especialmente delicado de las relaciones bilaterales.
El mayor contrato asciende a 23,37 millones de dírhams —unos 2,14 millones de euros— y contempla la adquisición y despliegue de una infraestructura hiperconvergente acompañada de asistencia técnica. Este tipo de tecnología permite concentrar capacidad de procesamiento, almacenamiento y virtualización dentro de una misma arquitectura y constituye, por tanto, una parte esencial del funcionamiento de los sistemas informáticos de una administración.
Otro expediente prevé destinar aproximadamente 5,98 millones de dírhams —547.000 euros— a la adquisición e implantación de un Web Application Firewall (WAF), una barrera específicamente diseñada para proteger aplicaciones y páginas web frente a ataques, vulnerabilidades y tráfico malicioso.
A ello se añaden alrededor de 3,08 millones de dírhams —281.000 euros— para licencias y puesta en funcionamiento de una solución específica de seguridad de aplicaciones.
Finalmente, Marruecos reserva otros 2,5 millones de dírhams, unos 229.000 euros, para actualizar y asegurar la infraestructura empleada en la administración del parque informático del Ministerio, incluyendo además formación para sus empleados.
El conjunto de contratos dibuja una estrategia que va más allá de una simple renovación de equipos. Rabat busca proteger desde los terminales utilizados por los funcionarios hasta el corazón de sus servidores, pasando por las aplicaciones y servicios accesibles desde Internet.
El WAF protegerá los servicios web; las nuevas soluciones reforzarán las aplicaciones internas; la infraestructura hiperconvergente blindará el núcleo tecnológico sobre el que operan los sistemas; y la actualización del parque informático actuará sobre los dispositivos desde los que trabaja el personal diplomático. Se trata, en definitiva, de un refuerzo por capas de la infraestructura digital del Ministerio de Exteriores marroquí.
El despliegue tecnológico coincide con un momento de renovada tensión entre Madrid y Rabat tras la crisis de Ceuta del pasado 30 de julio. La documentación española conocida posteriormente ha alimentado el debate sobre qué información manejaban ambos países antes de la entrada masiva y qué comunicaciones se produjeron entre sus respectivos servicios de inteligencia.
Las versiones de Madrid y Rabat sobre aquellos acontecimientos han sido objeto de disputa política y diplomática. Marruecos ha rechazado las acusaciones sobre una eventual responsabilidad en la crisis, mientras en España se ha conocido la existencia de alertas previas relacionadas con posibles movimientos hacia la frontera.
En ese contexto, Rabat está reforzando precisamente el departamento responsable de sus comunicaciones diplomáticas, su red consular y buena parte de sus relaciones internacionales.
Los contratos conocidos no permiten establecer una relación causal entre la crisis de Ceuta y el nuevo dispositivo de ciberseguridad. Sí muestran que Marruecos está destinando millones de euros a elevar significativamente la protección de uno de los principales centros de información sensible de su Administración mientras atraviesa un nuevo pulso diplomático con España.