«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
El grupo emiratí EDGE suministrará armamento para drones de combate marroquíes

Marruecos dispara casi un 20% su gasto militar en los últimos cuatro años hasta alcanzar los 6.000 millones de dólares en 2025

El rey Mohamed VI de Marruecos. Europa Press.

Marruecos acelera sus planes para desarrollar una industria militar propia mediante inversiones extranjeras, transferencia de tecnología y nuevas instalaciones de producción de armamento. El objetivo de Rabat es reducir su dependencia de proveedores internacionales, reforzar sus capacidades militares y convertir el país en una plataforma exportadora, especialmente hacia África, según adelante El Economista. Entre los proyectos más recientes figura el de Moroccan Military Industry (MMI), que prevé iniciar en marzo de 2027 las entregas de torretas para vehículos blindados del Ejército marroquí.

La compañía contempla fabricar también munición y desarrollar sistemas para combatir drones, además de proyectar un mortero autopropulsado para vehículos militares. La iniciativa se enmarca en una estrategia de rearme que coincide con el aumento del gasto militar. Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Marruecos destinó aproximadamente 5.326 millones de dólares a defensa en 2021, frente a los 6.331 millones de 2025, un incremento nominal cercano al 19%. Solo durante el último ejercicio, el gasto militar aumentó un 6,6% en términos reales.

La dependencia exterior sigue siendo considerable. Estados Unidos e Israel concentraron el 84% de las importaciones marroquíes de grandes sistemas de armas entre 2021 y 2025. Paralelamente, el país ha mejorado su posición en el índice Military Strength Ranking de Global Firepower, al pasar del puesto 61 al 56 en dos años.

Uno de los principales proyectos industriales es la fabricación de vehículos blindados WhAP 8×8 del grupo indio Tata en Berrechid. La planta registra actualmente una integración de componentes locales del 35%, con el objetivo de elevarla al 50%. Marruecos también impulsa proyectos relacionados con el mantenimiento de aviones F-16 y C-130, la fabricación de drones y la producción de sistemas no tripulados.

La estrategia cuenta con un marco legal establecido por la Ley 10-20, aprobada en 2020 para regular la fabricación, importación y exportación de material militar. La normativa exige autorización estatal y establece, con excepciones, que el capital de las empresas autorizadas sea mayoritariamente marroquí.

El Gobierno ha autorizado además diez proyectos industriales de defensa con una inversión conjunta de unos 260 millones de dólares y más de 2.500 empleos directos previstos. Para atraer nuevas compañías, ha creado la Sociedad de Gestión de las Zonas Industriales de Defensa (SGZID), responsable de desarrollar dos plataformas que sumarán unas 675 hectáreas en Nouaceur y Sidi Yahya.

El Salón Aeronáutico de Marrakech, celebrado del 7 al 10 de octubre de 2026, ha servido para anunciar nuevos acuerdos. Entre ellos destaca el convenio con la francesa Harmattan AI para desarrollar tecnologías antidrones, con 1.000 empleos directos e indirectos previstos. También se ha planteado fabricar en Marruecos el sistema autónomo de ataque de largo alcance IRIFI, cuyo alcance anunciado ronda los 2.000 kilómetros.

Por su parte, el grupo emiratí EDGE ha firmado un acuerdo para suministrar armamento de precisión a drones de combate marroquíes. Otros proyectos contemplan explorar la fabricación local de armas ligeras y motores aeronáuticos. Siete empresas han firmado asimismo protocolos para reservar terrenos en las nuevas zonas industriales, entre ellas la francesa Arquus, la india MKU y la canadiense Inkas.

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