Marruecos impulsa el desarrollo agrícola en Dajla, la antigua Villa Cisneros, con la licitación de las primeras 1.090 hectáreas de un macroproyecto de regadío que forma parte del Plan Generation Green 2020-2030. La iniciativa, respaldada por infraestructuras de desalación y energía eólica, se desarrolla en el Sáhara Occidental, un territorio cuya soberanía continúa en disputa.
Según publica El Debate, la estrategia marroquí para consolidar presencia económica en el territorio tiene en el desarrollo agrícola uno de sus principales ejes. El proyecto prevé alcanzar una superficie de 5.000 hectáreas de invernaderos abastecidos por una planta desaladora y un parque eólico, con una inversión estimada de 170 millones de euros.
La Agencia para el Desarrollo Agrícola (ADA) de Marruecos ha abierto el proceso de licitación de 35 parcelas distribuidas en distintas categorías de superficie. Tres grandes fincas suman más de 565 hectáreas, otras tres medianas alcanzan cerca de 170 hectáreas y las restantes completan las 1.090 hectáreas inicialmente ofertadas.
Los contratos contemplan concesiones de largo plazo, con una duración prevista de entre 25 y 40 años, según recoge el diario marroquí Les Inspirations Éco. El pliego de condiciones fija alquileres anuales que, al cambio actual, oscilan entre unos 640 euros para las parcelas más pequeñas y alrededor de 4.250 euros para las de mayor extensión. Además, establece revisiones del precio del 10% cada cinco años una vez entre en funcionamiento el sistema de riego.
El calendario fija como fecha límite para presentar ofertas el próximo 31 de agosto de 2026. Ese plazo coincide prácticamente con el primer aniversario de la firma entre el Consejo de la Unión Europea y Marruecos para modificar determinados aspectos de su relación comercial vinculados al Sáhara Occidental.
La explotación económica del territorio continúa siendo objeto de controversia jurídica. El Debate recuerda que Rabat utiliza el desarrollo agrícola como instrumento para reforzar su presencia en el territorio, mientras que el acuerdo alcanzado con el Consejo de la UE busca adaptar el marco comercial tras las resoluciones del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la aplicación de los acuerdos europeos al Sáhara Occidental.
La ratificación europea permanece todavía pendiente, ya que el texto aún debe recibir el respaldo definitivo del Parlamento Europeo.