
En la provincia de Aceh, única de Indonesia guiada por la ley «sharía», dos hombres han sido castigados por musulmanes con 165 latigazos por tener relaciones homosexuales, en una sentencia que tuvo lugar justo antes del inicio del Ramadán. A diferencia del resto del país, donde la homosexualidad no está tipificada como delito, en esta región se aplican estrictamente las normas de la ley islámica, lo que ha desatado una nueva controversia en torno a los derechos humanos.
Según informó la agencia EFE, los hechos se remontan al 7 de noviembre, cuando los dos condenados, de 18 y 24 años, fueron sorprendidos por vecinos que los sacaron desnudos de la habitación en la que se encontraban. Su castigo se hizo efectivo el 27 de febrero, cuando fueron expuestos ante una multitud en un parque público y azotados por un verdugo enmascarado que, golpe a golpe, fue contando cada uno de los latigazos.
El menor de los dos jóvenes recibió 80 azotes, mientras que el mayor fue sentenciado a 85, ya que se consideró un agravante el hecho de que él hubiese proporcionado el lugar donde ocurrieron los hechos. En el marco de la «sharía», la homosexualidad es considerada un «delito» bajo el término «liwat», lo que contraviene la interpretación de la ley islámica vigente en Aceh. Según los jueces, los acusados fueron hallados culpables de violar las normas religiosas y su fe musulmana agravó la sentencia.
La penalización de la homosexualidad en Aceh se basa en interpretaciones del Corán y los hadices, textos religiosos que recogen los dichos y actos de Mahoma. En estos escritos, las relaciones entre personas del mismo sexo son calificadas de pecado y se establecen castigos para quienes las practican. Al igual que el adulterio o las relaciones prematrimoniales, este tipo de actos son considerados prohibidos.
En varios países de mayoría musulmana, la «sharía» es la base del derecho penal y castiga la homosexualidad con penas que varían desde multas y encarcelamiento hasta la ejecución en los casos más extremos. La situación en Indonesia, el país con mayor población musulmana del mundo, ha sido calificada de discriminatoria y contraria a los derechos fundamentales por organismos internacionales.