
El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, se ha reunido con el líder sirio Ahmed al Shara, un antiguo comandante yihadista convertido en presidente de transición, para expresarle el respaldo de España a lo que Moncloa describe como una «transición pacífica, justa e inclusiva» en Siria. El encuentro, celebrado en los márgenes de la Cumbre del Clima (COP30) en Belem, Brasil, ha generado polémica por el pasado del mandatario sirio, antiguo dirigente de Hayat Tahrir al Sham, organización islamista nacida de la filial de Al Qaeda en Siria y responsable de numerosas persecuciones religiosas durante la guerra civil.
Sánchez, según publicó en la red X, considera que Siria «es clave para la estabilización de Oriente Próximo y la paz regional», una afirmación que contrasta con los antecedentes del propio Al Shara, cuyas milicias estuvieron implicadas en la expulsión y asesinato de cientos de cristianos, así como en represalias contra minorías religiosas, especialmente la comunidad alauí, tras el derrocamiento de Bashar al Assad el 8 de diciembre de 2024.
El Gobierno español ha presentado la cita como una «primera toma de contacto», pero el gesto tiene un fuerte contenido simbólico: llega justo un mes antes del primer aniversario de la caída del régimen de Al Assad y en vísperas de la visita de Al Shara a la Casa Blanca, donde será recibido por Donald Trump. El propio Consejo de Seguridad de la ONU acordó esta semana levantar las sanciones internacionales que pesaban sobre el líder sirio, decisión que también ha secundado el Reino Unido y que la Unión Europea prevé seguir próximamente.
Desde Moncloa, fuentes gubernamentales aseguran que España «mantiene su compromiso con la integridad territorial de Siria» y que continuará «apoyando los esfuerzos humanitarios y económicos en favor de la población civil». Sin embargo, la reunión suscita críticas por legitimar políticamente a un dirigente que, durante años, encabezó un grupo terrorista responsable de atrocidades y cuya toma de poder no ha significado el fin del fanatismo en la región.
Ahmed al Shara —conocido antes por su nombre de guerra, Abu Mohammad al Jolani— fue uno de los jefes más influyentes de la insurgencia islamista durante la guerra siria. Bajo su liderazgo, Hayat Tahrir al Sham controló amplias zonas del norte del país, donde impuso una versión radical de la sharía, prohibió el culto cristiano y persiguió a sacerdotes y religiosos. Aunque tras la caída de Al Assad intentó proyectar una imagen moderada, su historial continúa siendo motivo de alarma para organizaciones internacionales de derechos humanos y comunidades perseguidas.