Es la punta visible de una infraestructura de proyección ideológica
Turquía y la industria del poder blando islamista: el Muslim Tech Fest como caballo de Troya
Turquía y la industria del poder blando islamista: el Muslim Tech Fest como caballo de Troya
El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. Europa Press
Por Karina Mariani
6 de junio de 2026

En el marco de la London Tech Week, este sábado, en el Novotel London West, se celebra el Muslim Tech Fest 2026, una jornada que se presenta como la reunión cumbre de la innovación tecnológica musulmana, con fundadores, inversores y emprendedores de todo el mundo. Sin embargo, un análisis de sus respaldos financieros revela una estructura mucho más profunda.

Entre los sponsors oficiales figuran tres entidades estrechamente controladas por el Ejecutivo turco que patrocinan este festival tecnológico en el corazón del ecosistema de startups europeo. La primera es Invest Türkiye, la Oficina de Inversión y Finanzas de la Presidencia de la República de Turquía, un organismo que no responde a ningún ministerio sectorial sino directamente al presidente Recep Tayyip Erdoğan. La segunda es Anadolu Agency, la agencia estatal de noticias en la que el Ministerio de Hacienda turco posee casi el 48% del capital accionario, según datos de la Organización Mundial del Comercio publicados en 2023, y a la cual el sitio especializado Media Bias/Fact Check describe abiertamente como una agencia controlada por el partido gobernante. El tercer actor es Turkish Airlines, participada mayoritariamente a través del Fondo de Riqueza Soberana del Estado turco.

La relevancia de este evento radica en que Turquía, bajo el mandato de Erdoğan, ha construido uno de los sistemas de doble fachada más sofisticados del mundo. Ante la comunidad internacional, se presenta como un aliado de la OTAN, miembro del G-20 y la OCDE, candidato histórico a la Unión Europea y sede de mediaciones diplomáticas aplaudidas incluso desde Washington. El Muslim Tech Fest es un eslabón más que en la práctica permite que funcione como un auténtico caballo de Troya que Occidente alimenta inconscientemente.

El festival londinense no es una anomalía, sino la punta visible de una infraestructura de proyección ideológica que lleva años construyéndose de forma metódica. El instrumento central de esta estrategia es la Diyanet, la Dirección de Asuntos Religiosos turca. Creada en 1924 para contener el islamismo político, fue transformada bajo Erdoğan en su opuesto: el principal megáfono del islamismo político turco dentro y fuera del país. Su plan estratégico para el período 2024-2028, analizado por Nordic Monitor, establece como objetivo explícito alcanzar a casi 12 millones de personas en el exterior, principalmente a través de mezquitas bajo control turco en Europa y Norteamérica. En esta red, los imanes son empleados estatales desplegados desde Ankara y sus supervisores operan desde las embajadas turcas gozando de inmunidad diplomática.

Los objetivos del programa, según ese mismo documento, incluyen generar presión sobre las políticas de los gobiernos anfitriones, crear redes de movilización política y presionar sobre grupos de oposición dentro de las comunidades de la diáspora turca. En años recientes, mezquitas e imanes turcos en varios países europeos han sido objeto de investigaciones por operaciones de espionaje contra críticos del gobierno. La Diyanet gestiona en Alemania unas 900 mezquitas a través de su brazo local, DITIB, mientras que Francia, Austria y los Países Bajos han expresado preocupaciones formales sobre su rol en la radicalización política de comunidades musulmanas.

Erdoğan ha declarado en múltiples ocasiones sentirse personalmente responsable de proteger a todos los musulmanes del mundo, una pretensión de liderazgo universal que la Diyanet tiene el mandato institucional de sostener a escala planetaria. El Muslim Tech Fest opera dentro de esta misma lógica, pero con otro formato: donde la Diyanet despliega imanes en mezquitas, Invest Türkiye aparece con patrocinios en eventos de innovación.

La evidencia es acumulativa. En noviembre de 2024, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos designó a figuras de alto rango de Hamas que operaban activamente en territorio turco. En diciembre de 2025, las Fuerzas de Defensa de Israel y el Shin Bet expusieron una red de lavado de dinero de dirección iraní operando desde suelo turco, identificando a individuos que movían fondos para actividades terroristas.

A nivel diplomático, la tolerancia es absoluta. En noviembre de 2025, el canciller turco Hakan Fidan recibió en Estambul a una delegación del buró político de Hamas, encuentro que repitió en enero de 2026. Poco después, en marzo de 2026, fue el jefe de la inteligencia turca, Ibrahim Kalín, quien recibió personalmente a los líderes del grupo en Estambul, sin que ninguno de estos encuentros lograra el desarme de la organización. Paralelamente, ese mismo mes, tres organizaciones sin fines de lucro radicadas en Turquía (Ghazi Destek Dernegi, Hayat Yolu y Palestinian White Hands) fueron incluidas en las listas de la OFAC como parte de la red internacional de financiamiento de Hamas, siendo Hayat Yolu señalada además como nodo de comando de la Hermandad Musulmana.

Erdoğan lleva años describiendo a Hamas como un movimiento de liberación legítimo. Los otros actores presentes en el festival de Londres refuerzan este patrón de manera alarmante. Islamic Relief, otro de los patrocinadores, fue objeto de una investigación del Comité de Vías y Medios de la Cámara de Representantes de Estados Unidos por los vínculos de su matriz internacional con Hamas. Por su parte, LaunchGood, la plataforma de crowdfunding musulmán presente en el evento, alojó más de 70 campañas vinculadas a Gaza, suscitando preocupaciones documentadas respecto a organizaciones usuarias con conexiones terroristas.

Su socio en el festival es el Al Sharq Forum, cuyo fundador es Wadah Khanfar, ex director general de Al Jazeera. La Foundation for Defense of Democracies sostuvo que Khanfar fue identificado como líder en la oficina de Hamas en Sudán por la Red de Medios Raya y que el sitio de la Hermandad Musulmana lo mencionó en ese rol en 2007. Khanfar celebró públicamente la masacre del 7 de octubre de 2023, hecho que el Middle East Forum también registró. A esto se suma la presencia de oradores como Sami Hamdi, comentarista político británico al que el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos detuvo y cuyo visado fue revocado en octubre de 2025, acusándolo de apoyar el terrorismo y representar una amenaza para la seguridad nacional.

Una particularidad reveladora del modelo de Ankara es que funciona como una plataforma de servicios para actores proscritos que necesitan legitimidad. La dimensión rusa lo ilustra con claridad, ocurriendo en simultáneo con la proyección islamista. Cuando Rusia invadió Ucrania en febrero de 2022, Turquía se negó a adherirse a las sanciones occidentales argumentando pérdidas económicas propias. Las exportaciones turcas de bienes de uso dual hacia Rusia se dispararon en los años siguientes antes de reducirse bajo presión sostenida de Washington y Bruselas. En septiembre de 2023, el Tesoro americano sancionó a cinco empresas turcas por abastecer a la industria de defensa rusa con componentes de alta prioridad usados en drones y misiles. Esta red fue confirmada en julio de 2025 por un tribunal español que falló sobre operaciones de evasión de sanciones utilizando empresas e infraestructura turca como nodo de tránsito para reexportar equipamiento industrial sensible hacia el complejo militar ruso. En septiembre de 2025, el Departamento de Comercio añadió a su lista de entidades sancionadas a Atempo, una empresa de sistemas audiovisuales que incluso había renovado las instalaciones del propio palacio presidencial de Erdoğan en Ankara, acusada de desviar tecnología de doble uso hacia Rusia. Hamas, Hezbollah y Moscú en simultáneo: es una constante.

Todo lo anterior se inscribe en un contexto doméstico que le da su dimensión completa y trágica. Mientras Turquía proyecta esta red global, puertas adentro desmantela su democracia. En marzo de 2025, las autoridades detuvieron a Ekrem İmamoğlu, alcalde de Estambul y la figura más probable del principal partido opositor para las próximas elecciones presidenciales, exactamente el día en que su candidatura iba a ser oficializada. Ante las protestas ciudadanas más masivas en más de una década, la respuesta del gobierno fue bloquear las redes sociales en todo el país, restringir la cobertura mediática y detener a cientos de manifestantes en operaciones nocturnas.

İmamoğlu lleva preso desde entonces, enfrentando un proceso judicial guiado por fiscales que solicitan una condena aberrante. El ataque a la oposición continuó el 21 de mayo, cuando un tribunal anuló el resultado del congreso interno del partido opositor CHP. Tres días después de ese fallo, la policía antidisturbios irrumpió con gases lacrimógenos en la sede del partido en Ankara mientras sus dirigentes todavía estaban adentro.

Freedom House clasifica a Turquía como un país «No Libre» desde 2018. Erdoğan gobierna un país golpeado por la inflación endémica, el colapso de la lira y el desgaste institucional de dos décadas de poder autócrata. Pero lo notable en este punto no es lo que Erdoğan hace, sino lo que Occidente decide no hacer. Turquía sigue operando en las grandes ligas diplomáticas internacionales. De hecho, la cumbre de la OTAN se celebrará en Ankara en julio de 2026, avalando implícitamente un sistema que preserva una arquitectura formal de democracia mientras elimina metódicamente sus mecanismos necesarios mediante elecciones sin competencia genuina, tribunales que ejecutan la voluntad del ejecutivo y partidos de oposición decapitados por vía judicial.

El Muslim Tech Fest no es un desvío circunstancial, sino una parte integral de la tela de araña ficcional que sostiene al gobierno turco en el corazón de la diplomacia occidental a pesar de las contundentes evidencias sobre su accionar. El festival le permite al Estado proyectar una imagen de modernidad e innovación, mientras sus entidades estatales financian los nodos económicos de las mismas organizaciones que asolan las ciudades del continente. Esto también es parte del modelo.

Noticias de España