
La transición mundial hacia las energías llamadas limpias puede frenarse por la falta de minerales esenciales para fabricar paneles solares, centrales nucleares, coches eléctricos y aerogeneradores, según una investigación del Instituto de Tecnología de Pekín.
El estudio concluye que, si se construyera suficiente tecnología para limitar el calentamiento global a 2°C respecto a los niveles preindustriales, las reservas conocidas de varios minerales se agotarían en pocas décadas. El estaño, usado en turbinas eólicas y paneles solares, podría agotarse en 2085; el cadmio, empleado en las barras de control de los reactores nucleares, desaparecería hacia 2060; y el indio, componente clave de algunos paneles solares de capa fina, se acabaría ya en 2035.
Los investigadores proponen buscar nuevos yacimientos —especialmente en regiones poco exploradas como África y Asia Central—, aumentar el reciclaje y sustituir minerales escasos por otros más comunes. La preocupación por la escasez de cobalto, del que el 70% procede de la República Democrática del Congo, ya ha llevado a fabricantes de automóviles a reducir su uso en baterías de vehículos eléctricos. Según Bloomberg New Energy Finance, casi la mitad de las baterías fabricadas este año estarán hechas de litio-ferrofosfato en lugar de cobalto.
El informe señala que, en el pasado, las reservas conocidas han crecido rápidamente cuando ha habido incentivos para buscarlas. Si los minerales críticos se comportaran como el petróleo desde 1980, podría evitarse la escasez en muchos casos. Sin embargo, la distribución desigual de estos recursos en el mundo hace necesaria una cooperación comercial abierta entre países para evitar bloqueos en la transición energética.
La advertencia llega en un contexto de tensiones comerciales. En abril, China impuso restricciones a la exportación de germanio, mineral clave en la producción de paneles solares. Desde que el presidente Donald Trump asumió el cargo, el arancel medio que Estados Unidos impone a otros países ha pasado del 2,5% al 20%.
Mientras tanto, tecnologías como los vehículos eléctricos y la energía solar crecen a gran velocidad: este año, los eléctricos representarán más de una cuarta parte de las ventas mundiales de coches, y en los últimos tres años se han instalado más paneles solares que en todas las décadas transcurridas desde su invención en 1954.