
Un proyecto independiente de código abierto ha detectado un marcado sesgo progresista en los principales modelos de inteligencia artificial utilizados actualmente por millones de personas para informarse, resumir noticias, analizar políticas públicas o formar opiniones sobre cuestiones sociales y culturales.
La investigación, elaborada por The Neutrality Project, evaluó 18 modelos de doce laboratorios distintos a través de seis grandes áreas: libertades civiles, política exterior, libertad de expresión y tecnología, medio ambiente, nacionalismo y religión.
Según sus resultados, de 108 posiciones medidas, 97 se situaron a la izquierda del centro, con una inclinación media de -0,41 en la escala utilizada por el proyecto. El mayor sesgo progresista apareció en las cuestiones relacionadas con el medio ambiente.
El informe sostiene que sólo los modelos de la familia Grok, desarrollados por xAI, se situaron cerca del centro político. Ninguno de los sistemas evaluados mostró una inclinación claramente conservadora.
En concreto, Grok 4.5, lanzado por xAI el pasado 8 de julio, obtuvo una puntuación de sesgo de -0,02, la más próxima a la neutralidad entre todos los modelos analizados.
El resultado contrasta con los principales modelos de OpenAI, Google, Anthropic y Meta, que, según el estudio, se agrupan de forma consistente en el lado progresista del espectro ideológico.
El proyecto señala que modelos como ChatGPT, Gemini, Claude o Llama tienden a ofrecer respuestas alineadas con posiciones progresistas en debates políticos, sociales y culturales.
La investigación afirma además que Gemma, de Google, incorpora una capa de seguridad que restringe activamente determinadas respuestas de orientación derechista.
A diferencia de auditorías internas o informes corporativos de difícil comprobación, The Neutrality Project ha publicado su metodología, código y resultados brutos en GitHub, con el objetivo de permitir la revisión pública de sus conclusiones.
El estudio apunta también al impacto de los procesos de entrenamiento conocidos como aprendizaje por refuerzo con retroalimentación humana, mediante los cuales equipos de evaluadores corrigen y orientan las respuestas de los modelos.
Según los críticos, estos equipos proceden a menudo de entornos ideológicos similares y terminan reforzando criterios progresistas bajo el lenguaje de la seguridad, la reducción de daños o la moderación de contenidos. El resultado sería una inteligencia artificial que no se presenta como militante, pero que introduce una visión del mundo determinada como si fuera neutralidad técnica.
Los resultados coinciden con investigaciones previas publicadas entre 2025 y 2026. Un análisis de The Washington Post concluyó que ChatGPT ofrecía argumentos exclusivamente izquierdistas en cerca del 80% de las preguntas políticas examinadas. Investigadores de Stanford señalaron que usuarios de distintos partidos percibían los modelos de OpenAI como los más inclinados hacia la izquierda, mientras que experimentos de Yale observaron que los resúmenes generados por inteligencia artificial podían desplazar sutilmente las opiniones en una dirección liberal.