Ya había sido expulsado de Japón por conductas similares
Un inmigrante de origen somalí es condenado a seis meses de prisión con trabajos forzados por viajar a Corea del Sur y reírse de sus ciudadanos
Un inmigrante de origen somalí es condenado a seis meses de prisión con trabajos forzados por viajar a Corea del Sur y reírse de sus ciudadanos
Johnny Somali. Redes sociales
Por Unai Cano
15 de abril de 2026

Un inmigrante norteamericano de origen somalí ha sido condenado este miércoles a seis meses de prisión con trabajos forzados en Corea del Sur. Ramsey Khalid Ismael, conocido en internet como Johnny Somali, fue declarado culpable de todos los cargos que enfrentaba ante el Tribunal del Distrito Occidental de Seúl, incluyendo acoso público, obstrucción a la actividad comercial, distribución de deepfakes y alteración del orden en espacios públicos. Además, recibirá 20 días adicionales de detención, la confiscación de sus teléfonos y una prohibición de cinco años para trabajar en instituciones relacionadas con niños, adolescentes o personas con discapacidad. El streamer, de 25 años, será transferido a una instalación especializada de trabajos forzados y quedará registrado oficialmente como delincuente.

Ismael generó una ola de indignación en Corea del Sur durante sus transmisiones en vivo en 2024 y 2025. Entre sus acciones más polémicas destacan el acoso a peatones en la calle, la interrupción de obras públicas, la reproducción de ruidos ofensivos en el metro y autobuses, y un stunt viral en el que bailó y besó una estatua conmemorativa de las víctimas coreanas de esclavitud sexual durante la Segunda Guerra Mundial. También se le imputó la creación y difusión de contenido deepfake de carácter sexual o difamatorio. Estos comportamientos, grabados y retransmitidos a miles de seguidores, provocaron múltiples denuncias y lo convirtieron en uno de los extranjeros más odiados del país.

Antes de llegar a Corea, Ismael ya había sido expulsado de Japón por conductas similares. Allí se burló públicamente de las víctimas de Hiroshima y Nagasaki, acosó a streamers locales —llegando a hacer llorar a una de ellas— y generó disturbios en las calles que derivaron en su deportación. En lugar de aprender la lección, el joven continuó su gira de provocaciones en Seúl, donde sus lives de «troleo IRL» (en vivo en la calle) buscaban maximizar visualizaciones a costa del malestar ajeno. Las autoridades coreanas lo detuvieron y procesaron por ocho cargos distintos, a los que finalmente se declaró culpable.

La sentencia ha sido celebrada en redes sociales tanto en Corea como en el resto del mundo. Usuarios locales y extranjeros ven en el fallo un mensaje claro contra los «influencers molestos» que viajan a países extranjeros para generar contenido tóxico sin respeto por las normas locales. Medios como The Guardian y el New York Post destacaron el caso como ejemplo de cómo Corea del Sur no tolera este tipo de comportamientos, a diferencia de lo ocurrido en Japón, donde las medidas fueron menos severas.

Tras cumplir la condena, Ismael será deportado a Estados Unidos, donde podría enfrentar consecuencias adicionales por su registro como delincuente. Analistas indican que este precedente podría disuadir a otros streamers de repetir patrones similares en busca de fama rápida. Mientras tanto, el «lore» del controvertido youtuber sigue creciendo: de ser un desconocido a convertirse en símbolo de lo que ocurre cuando el afán de virales choca con la justicia de un país que no perdona.

Noticias de España