El horror político en Níger alcanza un nuevo nivel. Ibrahim Yacoubou, exministro de Energía y líder del Movimiento Patriótico Nigerino (MPN), ha sido señalado como parte de una red de asesinatos rituales en la que las víctimas eran drogadas, violadas, estranguladas y degolladas para robarles la sangre.
El escándalo ha salido a la luz tras la confesión de un morabito (líder espiritual) de 51 años, Mohamadou Noura, condenado por crímenes similares y que, tras pasar cuatro años en prisión, decidió hablar. En su testimonio, Noura aseguró que Yacoubou y otros nombres del poder político nigerino participaban en estos rituales de pesadilla.
El propio Noura explicó su macabro «modus operandi»: engañar a las víctimas, drogarlas, atarlas, violarlas y finalmente degollarlas para apoderarse de su sangre, un elemento central en las prácticas esotéricas que aún perviven en la región del Sahel.
Las autoridades han confirmado que la investigación está en marcha y que buscan «proteger los derechos de todos». Pero la población de Níger habla ya de «políticos vampiros» y de un entramado de poder basado en sangre y superstición.
Yacoubou fue ministro hasta el golpe de Estado de junio de 2023, cuando los militares derrocaron al presidente Mohamed Bazoum. Tras huir al exilio y regresar meses después, fue detenido acusado de «traición» y «atentado a la seguridad nacional». Aunque obtuvo la libertad en abril gracias a una amnistía, ahora vuelve a estar en el punto de mira, esta vez por acusaciones aún más graves y repugnantes.
Los asesinatos rituales no son nuevos en África, donde la superstición, el dinero y la política se cruzan en prácticas de brutalidad extrema. Pero que un exministro aparezca salpicado en una trama de violaciones y sacrificios humanos convierte este caso en uno de los más siniestros de los últimos años.