«Ser es defenderse», Ramiro de Maeztu
Director de Rius TV en YouTube. Trabajó antes en La Vanguardia y en El Mundo. Director de e-notícies durante 23 años.

La catadura moral de Sánchez

5 de septiembre de 2026

Deberíamos dar las gracias a los ceutíes. Gracias a la crisis hemos descubierto la catadura moral de Sánchez. Incluso diría que el perfil psicológico. Algunos ya lo intuíamos. Hasta lo sabíamos. Pero ha superado todas las previsiones. Lo de Ceuta es de Récord Guinness, de juzgado de guardia o de alguna instancia judicial superior.

Hay que recordar que el 1 de agosto —dos días después— se fue de vacaciones a La Mareta, en Costa Teguise, una de las mejores zonas de Lanzarote. Y, por extensión, de todas las Canarias. Nos dejó de regalo su playlist para el verano. Con canciones de Quevedo, Charli XCX, The Rolling Stones y Madonna, entre otros.

Es verdad que el día anterior visitó Ceuta. Pero fue un viaje relámpago. Menos de tres horas. Llegó a las 11.40 y a las dos emprendía ya el viaje de regreso. Apenas le dio tiempo para una fugaz visita a la frontera del Tarajal, estrechar algunas manos de altos cargos y hacer una declaración institucional.

Los ministros, todo hay que decirlo, tampoco han estado a la altura. Ni siquiera Margarita Robles. Aunque ahora no aplauda y aguantara el chaparrón en Ceuta. Los vicepresidentes se han puesto de perfil por si les caía el marrón. Me refiero a Carlos Cuerpo (Economía), Yolanda Díaz (Trabajo) y Sara Aagesen (Transición Ecológica).

Me recuerda a los que había durante la DANA de Valencia: María Jesús Montero, la misma Yolanda Díaz y Teresa Ribera. Tampoco hicieron nada durante esas cuatro horas de retraso porque el presidente había decidido alargar su visita privada en la India.

Al menos, la líder de Sumar ha tenido el detalle de no posar en bikini como en las vacaciones del 2024. Pero, siguiendo la estela de su jefe, no resistió la tentación de hacer recomendaciones en momentos tan trágicos. De libros, en este caso.

El superministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, publicó el día 8 una foto mirando al mar —no el de Ceuta, precisamente— con el mensaje: «Días de recargar pilas para otro año intenso». Creo que lo pillaron también en un chiringuito y haciendo deporte para demostrar buena condición física, por lo que pudiera pasar.

Aunque la foto del verano ha sido, sin duda, la de los ministros Grande-Marlaska (Interior), Ángel Víctor Torres (Política Territorial), Óscar López (Transformación Digital) y Diana Morant (Ciencia) con gafas especiales para el eclipse. El día 12, en efecto, observaron el fenómeno desde el Observatorio de Yebes (Guadalajara).

Lo más comentado fue, no obstante, la camiseta de Morant, que mostraba la cabeza de una mujer dividida en dos y la frase en inglés: “Her mind was bigger than space” (“Su mente era más grande que el espacio”). A modo de reivindicación feminista.

Lo que debería hacer, ahora que oficialmente ya es la candidata de los socialistas valencianos para las elecciones de mayo del 2027, es dejar el cargo. Como su colega Óscar López, por cierto, candidato a la Comunidad de Madrid. Para no hacer precampaña desde el despacho oficial.

A pesar de eso, Presidencia del Gobierno intentó transmitir una idea de normalidad y de que Pedro Sánchez estaba al frente de la nave. Hubo dos reuniones telemáticas convenientemente difundidas: una el 7 y otra diez días después. La primera es aquella en la que se dejaron las piernas del presidente. Presumiblemente un error, pero son capaces de haberlo hecho adrede para que no se hablara de otra cosa.

Al final, más de tres semanas después, Sánchez creó el mando único el 24 y convocó el famoso Consejo de Seguridad Nacional para el día siguiente en La Moncloa.

Tenía intención de prolongar sus vacaciones en Andorra —como tiene que ser: mar y montaña— a final de mes. Como ya había hecho en los dos años anteriores. Sin embargo, las informaciones en prensa dieron al traste con el proyecto.

Lo mejor, no obstante, estaba todavía por llegar. Compareció en la SER —¿dónde si no?— el pasado lunes, tres días antes que en el Congreso de los Diputados. «He trabajado y he descansado. También es mi derecho», aseguró. No en el caso de un presidente en época de crisis. Debió de pensar: Para lo que me queda en el convento.

Aprovechó para lanzar varias andanadas a Felipe VI en forma de pregunta. Como la de «¿cuántas veces ha ido el rey a Ceuta y Melilla?». Sabiendo que el jefe del Estado no puede defenderse. Al menos, públicamente. Pese a que, por la tarde, lo recibió en audiencia durante más de tres horas. Todo el mundo sabe que los viajes del jefe del Estado necesitan del visto bueno de la Presidencia del Gobierno.

Es curioso porque, en el pleno sobre Ceuta, empezó en plan patriota. Comenzó recordando que los leones del Congreso fueron fundidos con cañones capturados tras la victoria militar de Wad-Ras (1860). Y aseguró que Ceuta y Melilla van a seguir siendo españolas «hasta el final de los tiempos».

Yo, de ustedes, conociendo los “cambios de opinión” del presidente, no me fiaría. De hecho, el líder de Vox lo pilló cuando le dijo que lo había remarcado “con cierto ímpetu en la tribuna”. Abascal enfatizó que Ceuta es España, «como lo es Sevilla, como lo es Pozuelo, de donde usted viene, como lo es Amurrio, de donde vengo yo». Luego añadió Cuenca y hasta L’Hospitalet, en Cataluña.

En la manifestación del miércoles a favor de Ceuta en Barcelona —convenientemente contraprogramada por otra antisistema—, se coreó el habitual grito contra Pedro Sánchez. No lo voy a repetir. Pero me temo que refleja el estado de ánimo del ciudadano cabreado.

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