Un refugiado violó a una joven discapacitada durante tres días en Bélgica

Este artículo se publicó en La Gaceta antes de convertirse en La Gaceta de la Iberosfera, no siendo entonces propiedad de Fundación Disenso.

Los hechos tuvieron lugar al comienzo de la crisis migratoria en la ciudad belga de Lieja.


Nuevo caso de violación a manos de un refugiado en Europa. Aunque los grandes medios hayan tapado la realidad de la nueva Europa, finalmente la verdad ha terminado saliendo a la luz. La crisis migratoria, apenas había verdaderos refugiados en la ruta de los Balcanes, ha traído consigo numerosos cambios en el continente y el número de agresiones sexuales se ha multiplicado en los últimos años.
Los hechos tuvieron lugar al comienzo de la crisis migratoria en la ciudad de Lieja. Un solicitante de asilo secuestró a una joven de 19 años en una vivienda, donde la violó en repetidas ocasiones con el objetivo de que se quedara embarazada.
La joven padece una enfermedad mental y el solicitante de asilo estuvo controlando sus horarios para llevar a cabo el secuestro. Según la madre de la víctima, Karim impidió a su hija utilizar cualquier tipo de mecanismo anticonceptivo y la acompañó hasta un centro para ver si finalmente se había quedado embarazada.
El hombre, que golpeó a la víctima hasta provocarla importantes hematomas en el rostro, ha negado los hechos alegando que se trataba de «un plan de venganza». Una suerte de venganza que le había preparado «un conocido suyo».
Este episodio es sólo una muestra más de la nueva realidad que vive Europa. Los dirigentes comunitarios se han mostrado incapaces de acometer los desafíos de la inmigración y la ausencia de controles reales en las fronteras ha provocado una situación de descontrol sin precedentes en las últimas décadas.

Violaciones en Alemania

El pasado lunes, la policía alemana informó que en el marco de la investigación en torno a la muerte violenta y presunta violación de una menor de 14 años en Wiesbaden (suroeste) ha identificado a dos sospechosos, ambos peticionarios de asilo, de los que uno ha sido ya arrestado y otro se ha dado a la fuga.
El detenido es un peticionario de asilo de 35 años y nacionalidad turca, mientras que el otro sospechoso es un refugiado iraquí, que responde al nombre de Ali Bashar y llegó al país en 2015, y que al parecer abandonó Alemania la semana pasada junto a su padre, madre y cinco hermanos rumbo a Irak.

Violaciones grupales

Unas semanas después de que un periódico generalista sueco (Expressen) hiciera público un estudio que asegura que la tasa de condena entre los inmigrantes que cometen violaciones grupales es mayor que la de los locales, otro diario (Aftonbladet) se ha atrevido con un informe similar con resultados idénticos.
El nuevo estudio sostiene que la gran mayoría de los condenados por violación grupal no son suecos, en base a una muestra de 112 hombres. Por otro lado matiza que esta modalidad de agresiones (en manada) representa un porcentaje pequeño (29 del total de las 286 violaciones perpetradas en 2016 en el país). Sin embargo, también revela que las violaciones en grupo han aumentado exponencialmente en los últimos cuatro años: de las 11 de 2013 hasta las 29 del 2017.
El diario Expressen, por su parte, ha estudiado las condenas por violación entre los años 2016 y 2017. De los 43 casos, 32 fueron perpetrados por extranjeros o por ciudadanos suecos originarios de otros países.
Los agresores tenían una media de edad de 21 años, mientras que 13 de ellos cometieron las violaciones cuando aún eran menores de edad. La investigación del Expressen ha revelado que 14 de los 43 hombres condenados ya habían estado previamente en prisión.

Suecia

Mientras las autoridades suecas maquillan las cifras de violaciones en el país, las denuncias se acumulan y cada vez más medios denuncian la situación que se vive en las principales ciudades.
«Tienes esperma en la cara y en la ropa, no queremos hablar contigo». El testimonio de esta joven sueca, que fue agredida sexualmente por hasta 20 hombres el pasado mes de agosto, es sobrecogedor. Todo ocurrió en Fittja, una zona deprimida al sur de Estocolmo, donde las violaciones son tónica general y las autoridades maquillan unas cifras que cada vez más medios se atreven a denunciar.
Varios hombres abordaron a la joven, que fue golpeada y violada en grupo en las escaleras de la estación de metro. Los vecinos que presenciaron la escena ignoraron a la agredida y uno de los interrogados como testigos aseguró que «habían aprendido a no ver ni oír mucho».
Tras unos minutos en estado de desconcierto, la joven corrió hasta un centro comercial cercano donde reclamó ayuda a un hombre. Su reacción no se hizo esperar: «Tienes esperma en la cara y en la ropa, no nos involucres en esto. Llama a la Policía, porque es repugnante».
Nadie quiso ayudarle y finalmente la agredida tuvo que tomar el metro hacia el centro de la ciudad. Allí sí fue atendida por varias personas, que llamaron a la Policía y denunciaron la situación. Varios hombres, a los que las autoridades se niegan a poner nombre y nacionalidad, se encuentran encausados por la agresión.
 

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