
El presidente de China, Xi Jinping, ha delineado en Tianjin los planes de Pekín para un nuevo orden mundial que desafíe el dominio de Occidente liderado por Estados Unidos. Ante más de veinte jefes de Estado y de Gobierno reunidos en la cumbre anual de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), Xi criticó la «mentalidad de Guerra Fría» y el «comportamiento intimidatorio» de ciertas potencias, en una alusión velada a la política arancelaria de Donald Trump contra Pekín y sus aliados.
En el encuentro participaron el presidente de Rusia, Vladimir Putin, el primer ministro indio, Narendra Modi, y el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian. El líder chino afirmó que «la gobernanza global ha llegado a una nueva encrucijada» y llamó a «oponerse al hegemonismo y a la política de poder», defendiendo un «verdadero multilateralismo» y un papel reforzado de la OCS, con un «mercado a gran escala» que dé protagonismo al Sur global.
El mandatario anunció la creación de un banco de desarrollo liderado por la OCS, una plataforma de cooperación en industrias verdes y energéticas y préstamos por valor de 1.400 millones de dólares para los Estados miembros durante los próximos tres años. También abrió la puerta a que los diez países del bloque utilicen el sistema de satélite BeiDou, alternativa al GPS estadounidense.
Putin acogió de inmediato la propuesta y aseguró que la visión de Xi sienta las bases para «un nuevo sistema de estabilidad y seguridad en Eurasia«, distinto a los «modelos eurocéntrico y euroatlántico». El presidente ruso, convertido en socio estratégico de Pekín tras las sanciones de Occidente por la invasión de Ucrania en 2022, pidió avanzar hacia mecanismos comerciales que eviten el dólar y el euro, y responsabilizó a Occidente del conflicto en Ucrania, al que atribuyó tanto el golpe de Estado en Kiev como los intentos de integrar al país en la OTAN.
Durante la cumbre, Putin agradeció a Xi y a Modi sus esfuerzos para «lograr la paz» y aseguró haber alcanzado un entendimiento con Trump en el marco de las negociaciones. También elogió al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, único líder de la OTAN presente en la cita, por su papel mediador.
Las tensiones entre Washington y Nueva Delhi marcaron igualmente el encuentro, después de que Trump impusiera un arancel del 50% a India por la compra de petróleo ruso rebajado, una de las tasas más altas del mundo. Modi defendió las importaciones como necesarias para abastecer a los 1.400 millones de ciudadanos indios y calificó la relación con Moscú de «especial y privilegiada».
Putin, que llegó a referirse a Modi como «querido amigo», mantuvo con él una reunión privada de casi una hora en su limusina blindada.
La OCS, creada en 2001 como sucesora de los Cinco de Shanghái, agrupa actualmente a China, Rusia, India, Pakistán, Irán, Bielorrusia, Uzbekistán, Kazajstán, Kirguistán y Tayikistán. En la cumbre, China, Rusia e Irán firmaron una carta conjunta a Naciones Unidas en la que calificaron de «infundadas y políticamente destructivas» las sanciones europeas contra Teherán.
Putin permanecerá en Pekín como invitado de honor en el desfile militar que conmemorará el 80º aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial. También asistirá el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, en un evento en la plaza de Tiananmen donde se exhibirán nuevos misiles hipersónicos, en una demostración de fuerza dirigida a Occidente.