Democracia híbrida
Democracia híbrida
Por Hughes
21 de octubre de 2026

Hace uno años todo era líquido. La modernidad líquida de Bauman lo puso de moda. Ahora todo es híbrido. La guerra es híbrida y lo que pasa en Europa se quiere explicar con Rusia haciendo la puñeta híbrida. También los golpes de Estado son híbridos; se estaría dando ahora en España uno con el Constitucional. Hay coches híbridos y alimentos híbridos y veremos en Navidad turrones con todo tipo de novedades dentro. Es algo de nuestra época, esa necesidad de tener una cosa sin dejar de tener la otra. Quiero lo de siempre, quiero algo nuevo. Quiero comer turrón de donut, o con la dichosa galleta lotus. Un pie en la de toda la vida (último asidero), otro en el cambio. Las hibridaciones son formas propias del capitalismo: los trans, las hamburguesas-nacho para dipear o los  rojipardos…

La hibridación es incluso una fascinante teoría evolutiva. La expuso el genetista Eugene McCarthy, para quien el hombre es un cruce entre el cerdo y una hembra de chimpancé. Matizaba a Darwin: descendemos del mono, sí, pero del mono emparentado con el cerdo. La teoría no fue aceptada por la ciencia, pero era intuitivamente tolerable, ¿o acaso podemos negar lo porcino en nosotros?

Lo híbrido como mezcla de dos cosas pierde fuerza frente a otra concepción reciente de lo híbrido que tiene más que ver con la indefinición, o con la ocultación, lo que no termina de ser, de declararse. La guerra híbrida es como una guerra disfrazada, y el golpe híbrido un golpe por lo bajini, sin pronunciamientos, tanques ni caballos.

Lo híbrido sería lo desvaído o lo que no se atreve a ser del todo. Lo que es con baja intensidad. Las cosas ya no pueden ser clásicamente lo que eran, se camuflan, pasan bajo el dintel imposible de lo contemporáneo haciendo el limbo ontológico.

Si la guerra híbrida es una guerra que no es del todo guerra y en la que no se dan disparos, esta democracia sin separación de poderes ni control del poder no sería democracia sino, como mucho, democracia híbrida. El problema es que en ella todos, o casi todos, acabamos siendo híbridos también.

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