Mientras la derecha estadounidense se pierde en unos debates extravagantes movidos por una competición por la audiencia morónica y locoide de Internet, Mamdani gana en Nueva York hablando de vivienda, algo de lo que avisó Kirk antes de ser asesinado.
Hacer de Charlie Kirk no es el morbo antisemita como negocio y forma de vida, ni propiamente ir de gira a los campus, sino la formación de un discurso cívico, integrador, facilitador de alianzas y no de división, y dirigido a problemas materiales de la juventud.
Por eso, porque no somos Estados Unidos (cosa que conviene repetir), es interesante ver a Carlos H. Quero en la campaña de Vox bajo el gran cartel de Madrid Sur y escucharle hablar sobre vivienda, una de las grandes cuestiones de la vida real porque en España ni se puede vivir, ni se puede estar, ni se puede casar la gente ni se puede divorciar, y Quero es capaz de agrandar el discurso en un espacio entre la izquierda antieconómica y la derecha que en un momento como el actual ha ofrecido incentivos a los capitales extranjeros para especular con la vivienda madrileña.
Quero no tiene problemas para recordar a una derecha social que llenó España de propietarios. Y a quien le moleste la palabra social, que la retire: una derecha que hizo posible que las familias tuvieran un piso. Llámenla como quieran. ¿Les vale una derecha pisal, una derecha vivencial, una derecha remediadora?
Entre la izquierda antieconómica que llevará el amo-esclavo a la vivienda y el Miami Sound Machine de los gurús del me lo llevo, hay un espacio para un entendimiento responsable del mercado, que equilibre y no agrave los desencuentros de oferta y demanda. Porque al mercado hay que ambientarlo para que no se asilvestre, y hay que observarlo y cuidarlo, a todas las partes del mercado y a algunas incluso más que a otras. No es última ratio. Es penúltima. Es mercado para algo, hacia algo.
Es refrescante también ver a una derecha centrada en el sur de Madrid, con ausencia de borlas y prosopopeyas, de calcetines de colores, de caricaturas señoritiles y afectaciones raras. Gente normal que va de normal y habla normal como Vázquez, Moñino o Quero, que también son Vázquez, Pérez y Hernández, con un mensaje que podría resumirse en casas posibles y calles seguras.
Unos dirán que parecen podemitas, otros querrán deslegitimar su vis obrera (autónomo-obrera) y popular, y otros, sencillamente, callarán, pero su discurso de la vivienda podría acabar teniendo la centralidad (de centro del sentido común) que ganó el de la inmigración; y está bien que cuando la derecha estadounidense está hablando de cosas muy raras a través de gente más rara todavía, aquí se hable de las realidades más a ras de calle y de las calles que pisa el currante.