La Guardia Civil de Almería ha asestado un nuevo golpe al narcotráfico en la provincia tras intervenir más de 9.000 plantas de marihuana, cerca de 8.000 cogollos listos para su distribución y neutralizar más de un centenar de conexiones ilegales a la red eléctrica utilizadas para abastecer plantaciones indoor. Las actuaciones desarrolladas durante los primeros meses del año se han saldado además con unas 30 personas detenidas o investigadas por su presunta implicación en actividades relacionadas con el tráfico de drogas.
Según ha informado este jueves la Comandancia de Almería, los agentes han llevado a cabo un total de 13 operaciones en distintos municipios de la provincia dentro de la estrategia permanente contra las organizaciones criminales dedicadas al cultivo, elaboración y distribución de sustancias estupefacientes.
Los dispositivos se han desarrollado en localidades como Vícar, Roquetas de Mar, La Mojonera, Rioja, Benahadux, Huércal de Almería, Viator, Tabernas y Albox, donde los investigadores localizaron cultivos instalados en viviendas, naves industriales, cortijos, cuevas y edificaciones aisladas adaptadas específicamente para la producción intensiva de cannabis.
El balance de las actuaciones refleja la magnitud de una actividad ilícita que preocupa especialmente a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Además de las más de 9.000 plantas de marihuana, los agentes han intervenido cerca de 8.000 cogollos preparados para su venta, una tonelada de hachís y prácticamente un kilogramo de cocaína.
Las operaciones permitieron igualmente desmantelar una amplia infraestructura técnica destinada a mantener las plantaciones durante todo el año. Entre el material incautado figuran centenares de lámparas de alta potencia, balastros, reflectores, cuadros eléctricos, ventiladores, extractores, filtros de aire y equipos de climatización.
Uno de los aspectos que más preocupa a los investigadores es el elevado número de fraudes eléctricos detectados. Gracias a la colaboración con las compañías suministradoras se han neutralizado más de cien enganches ilegales, evitando riesgos para los vecinos y para las propias infraestructuras energéticas.
La Guardia Civil ha advertido de que estas instalaciones clandestinas generan un enorme consumo eléctrico al funcionar de manera ininterrumpida. Según ha señalado, estas conexiones ilegales acaban provocando «sobrecargas en la red eléctrica, averías en centros de transformación, caídas de tensión y cortes en los suministros que afectan directamente a los vecinos».
Las investigaciones han permitido detener o investigar a una treintena de personas por presuntos delitos contra la salud pública, tráfico de drogas, pertenencia a organización criminal y defraudación de fluido eléctrico.