Diarios (Pedro Sánchez, 2025)
Diarios (Pedro Sánchez, 2025)
Por Itxu Díaz
18 de diciembre de 2025

Querido diario. Este ha sido mi 2025 desde La Moncloa:

Enero. No me jodas, Patxi. Ha ganado en Estados Unidos el del pelo-ensaimada. Le he escrito unas líneas muy afectuosas en gesto de postración. He quedado como un imbécil respaldando al zombie. Me caía bien su hijo Hunter, da el perfil para Secretario de Organización del PSOE. A ver si lo convenzo. Harto de que «Perro Sanxe» sea TT, he propuesto acabar con el anonimato en redes. Da igual, no saldrá adelante. Eso nos obligaría a eliminar nuestros millones de perfiles de numeritos que maneja un indio desde Nueva Delhi, el mismo que vino a España al pitufeo de las primarias. Estoy muy orgulloso de la frase que solté el otro día en un discurso: «Crecemos más que nadie y crecemos más verde que nadie». Somos el increíble Hulk de las naciones del mundo. Me amo con locura. 

Febrero. «Hemos subido en siete años el 61% del salario mínimo interprofesional», me fascina decir cosas así. Nadie tiene modo alguno de comprobarlo, es fe ciega. Y todo el mundo piensa que es el único al que no se lo han subido, así que se avergüenza y no penaliza al Gobierno. Mentir con cifras es el equivalente a comer con las manos. Placer de dioses. He estado en Kyiv. Bonito. Un poco roto. Demasiado ucraniano suelto. Les he prometido un paquete de mil millones de euros durante 2025. Nada, lo que llevaba suelto en el bolsillo. Ha dimitido el mendrugo de mi hermano del puesto que le creé en la Diputación. ¡La madre que lo parió! ¡Con lo que me costó colocar al bohemio! ¿Dimitir? ¿Qué mierda es esa? No le he enseñado nada. Voy a regalarle mi Manual de resistencia.

Marzo. «Pedro Sánchez dimisión» es TT en todas las redes sociales. He dejado un post-it a mi fontanero de confianza para que cruja a esas empresas. Mi espejo sólo puede decirme lo guapo que soy. España, país de ingratos. Están que no paran publicando detalles sobre las irregularidades de la sauna del yerno de Sabiniano. Anda que, como me caliente y saque los vídeos de periodistas en el Adán nos vamos a reír todos. En el tiempo de descuento del mes, le he metido un rejonazo a las universidades privadas por puro odio, y he leído un discurso feminista por el Día de la Mujer, así, bajando la voz como hacía Zapatero para mentir, que casi se le saltan las lágrimas a la diosa Cibeles; buen texto de Salazar, ese capullo sabe de tías. 

Abril. Este mes me han freído con exclusivas sobre mi mujer y mi hermano. Estaba harto de ser portada y les corté la luz. Que se jodan. Ahora tengo que ver a quién le echo la culpa. Franco, sin duda. También he estado en China. Mucho chino. Me gusta su forma de gobierno. Increíble que esa gente no choque con nada por la calle yendo por la vida con los ojos tan cerrados.

Mayo. Me he cansado de ser antifranquista y de perseguir a la prensa. Ahora soy antisemita. He pedido la expulsión de Israel de Eurovisión, he hecho unas cuantas ruedas de prensa para apoyar a los terroristas de Hamás, y he intentado por todos los medios provocar un conflicto a gran escala con Israel, pero no hay manera. Netanyahu está a punto de enviarme un pepino a La Moncloa y los idiotas de la prensa siguen hablando de la filtración de mis mensajes con Ábalos, el más romántico de mi Consejo de Ministros.

Junio. Qué calor. He estado dando la turra con el calentamiento global. Esto entre las charos lo peta en cuanto empieza la temporada de playa porque les entran los sudores y se les ponen los rulos como melones, y los melones como rulos. Un periódico publica que me he negado 2.348 veces a ofrecer información sobre mis gastos y viajes en Falcon. Pocas me parecen. Los comunistas han rechazado mi Ley de Vivienda. A esos greñudos debía haberles propuesto una Ley de Jaima.

Julio. González y Page piden elecciones generales. Lo de Page lo esperaba porque lo guionicé yo, es disidencia controlada. Lo de González se veía venir. Una pena, pero he dado órdenes para que lo incluyan en TVE entre la lista de franquistas junto a Joaquín Sabina, y Alfonso Guerra. Trump ha dejado de sonreírme y se queja en la OTAN de que España paga poco. ¿Cómo le explico yo a este en inglés que mi gente se lo ha gastado en volquetes de putas? 

Agosto. The Economist pide mi dimisión. Lo que no saben es que es más fácil que crezcan lechugas en su página de opinión. El Consejo de Europa se ha quejado de que no cumplimos ninguna de sus recomendaciones contra la corrupción. Ja, ja, ja. ¡Angelitos! ¿Pero cómo las vamos a cumplir, cariño mío, si estamos muy a favor? Marcho de vacaciones. 

Septiembre. Begoña ha estado pesadísima queriendo salir de mariscada cada noche diciendo eso de que «igual son las últimas vacaciones que nos pagan los españoles». Yo a lo mío. Ya sabes, la linde: he vuelto anunciando nueve medidas contra el genocidio. ¿Qué genocidio? El que se me enreda en el bolsillo. 

Octubre. Comparecencia en el Senado por el caso de Koldo. Admito que me he marcado «un Ábalos». He hecho toda la comparecencia con la chorra por fuera. Nadie se ha dado cuenta porque todo el mundo me estaba mirando las gafas horribles que me puse para distraer al personal. Es fascinante que lleve siete años aquí y sigan picando en todas.

Noviembre. Sigo con lo de «perro sanxe» TT entre ceja y ceja. He citado al de Meta en el Congreso. También he salido en tromba contra los jueces fascistas para lo del fiscal condenado. Ya está bien de disimular. A partir de ahora presumiremos de nuestros delitos. Estoy entrando en otra dimensión. De noche oigo voces y Begoña no es, que sólo habla con Hidalgo.

Diciembre. Lo más cerca que he estado de felicitar la Navidad este año es cuando llamé a los obispos para amenazarlos. Me encanta el olor a cura asustado por la mañana. He presentado el balance «Cumpliendo» y la mayoría de los medios aseguran que estoy loco de atar. Es exactamente lo que quería. No se juzga igual a un demente que a un sinvergüenza. Y… es Navidad, o sea Solsticio. Pobre José Luis. Echo de menos sus juergas. Le enviaré una chistorra ibérica a Soto del Real.

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