El conglomerado
El conglomerado
Por Hughes
22 de octubre de 2025

Nadie consigue las fotos que Atresmedia o Planeta consiguen en sus actos. Pasarela del Sistema, fotocol del Régimen. Por ejemplo: Zapatero y Rajoy entre Creuheras y Casals, a los que dieron la publicidad televisiva. Por supuesto pueden aparecer los Reyes y hasta Florentino. Las fotos de los actos de Planeta son lo que dicen que son las del palco del Bernabéu,

En las dos hay, por supuesto, ministros. Los premios Planeta, por ejemplo, los viene entregando Yolanda Díaz, que se pone de tiros largos para ir el encuentro de la Cultura.

Lo que se dijo una vez de Prisa, que era el «intelectual colectivo orgánico de la transición», lo ha acabado siendo Planeta, un ejemplo de integración horizontal y vertical. Tienen radios, televisiones, periódico, revistas y editoriales (Planeta, Espasa, Seix Barral, Tusquets…) que cubren la izquierda de La Sexta, la derecha de La Razón, el centroderecha de Antena3 y el centro de Onda Cero. Una ardilla puede recorrer la España del Consenso yendo de coronilla de tertuliano planetario en coronilla de tertuliano planetario.

Su integración se refina y dominan toda la cadena de valor: el colaborador, el tertuliano, el presentador, el autor, y el escritor premiado. Esto pueden hacerlo, por supuesto, sin salir de un imperio en el que no se pone el sol mediático.

Le concedieron el Planeta a Sonsoles Ónega (muy meritoria: integración vertical intragrupo más integración familiar intergeneracional) y este año a Juan del Val, presentado por seudónimo femenino, como el Colectivo de Señores llamado Carmen Mola (yo soy gili y me puse Hughes en lugar de Belinda Magallanes). Planeta premiándose a sí mismo, aprovechando las «sinergias» de grupo de las que hablaba enloquecidamente José María García cuando Aznar montó el conglomerado contra Prisa.

Resulta que ese gran «portaviones» contra el «Imperio del Monopolio» acabó siendo Planeta, y que Casals y Creuheras dominan un circuito cultural, intelectual y periodístico que es prácticamente la España oficial.

Con Prisa hay más coincidencias que otra cosa. Un ejemplo es Javier Cercas, planeta premiado, firma de El País, y hombre de sensibilidad PSC, punto en el que converge el PSOE-prisaico con los intereses catalanes de Planeta, capaz de azuzar con una mano el derecho a decidir en el Procés, y con la otra  hacer el gesto de pedir las sales constitucionales.

La hegemonía cultural de la que hablaba Gramsci la roza en la España corrupta y comatosa Planeta, descompuesto en cientos de voces, autores, plumas, firmas, micrófonos, libros… capaz de un modo distinto, comercial y no subversivo, de crear de la nada también sus propias figuras intelectuales como el mismo Juan del Val, que tiene nuestras simpatías porque lo primero que viene sobre su formación es que se metió a albañil y porque le adivinamos una prosa («Sus tetas volvían loco a Luis cuando no estaban muertas») en la estela de González Pons, para algunos (Ruiz Quintano) el mejor novelista de España.

Planeta, que empezó a vender libros y a dar premios con Franco (aunque entonces premiaba a Gironella, Sender o Matute), dibuja con sus medios el contorno de la opinión pública española. Lo que decir y lo que no. El extremismo o lo radical es lo que diga Planeta o, más bien, lo que no diga. Los confines están en la foto del premio de este año: la ministra de Trabajo premia a la derecha «hormiguero» de Del Val. Si quieren, son capaces de darle el Premio Planeta a Trancas y Barrancas. Qué no harán con lo demás.

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