El descaro «pepero»
El descaro «pepero»
Por Carlos Esteban
12 de septiembre de 2026

Tengo dicho que el PP es un mayor peligro para la democracia que el PSOE: los socialistas son un partido particularmente destructivo, históricamente calamitoso para España, pero se les ve venir. Aunque mientan, no engañan, y su acción deletérea podría haberse restringido sustancialmente por la reacción de un partido representativo de la derecha social, el partido que pretende ser el PP.

Pero el PP es un partido nihilista, el mejor representante de cierta mentalidad muy de nuestro tiempo que le paraliza. Tiene un miedo cerval a cualquier decisión que le defina, y todo lo mantiene al nivel de una retórica que, cuando no se traduce en iniciativas reales, resulta infantil.

Así, acabamos de enterarnos por boca del propio interesado que Feijoo «tenía razón» en una postura sobre la que no hizo absolutamente nada, lo cual le permite «tener razón» en muchas cosas y no «perder la razón» en nada.

VOX recurrió ante el Tribunal Supremo un acuerdo de la Junta Electoral Central relacionado con los efectos sobre el censo de la llamada Ley de Nietos y pidió, como medida cautelar, que se paralizaran las altas en el Censo Electoral de Residentes Ausentes derivadas de esa norma.

El PP, pese a compartir públicamente las objeciones sobre el modo en que el Gobierno estaba engordando el censo exterior, decidió no recurrir. El Supremo acaba de estimar parcialmente las cautelares solicitadas por VOX y por Iustitia Europa y ha dejado en suspenso tanto el voto de quienes ya fueron inscritos por esta vía como las nuevas altas, salvo en los casos en que se acredite la condición de descendiente de exiliados.

Y entonces el PP, que había preferido quedarse al margen del recurso, salió inmediatamente a celebrar la decisión. Además del escueto tuit de Feijoo compartiendo los beneficios de la victoria, tenemos muchos otros de dirigentes del partido, como estos dos, deliciosos ejemplos, de Cuca Gamarra, vicesecretaria de Regeneración Institucional (sí, ese cargo existe): «El Supremo suspende de manera cautelar la conocida como Ley de Nietos y sus efectos en el censo electoral. Lo hemos dicho desde el principio: no se puede cambiar una ley por medio de una instrucción. Teníamos razón», y: «Un buen y fundado recurso de @IustitiaEuropa ante el TS que una vez planteado y abierta esta vía no hacía necesario que el PP la complementase. Una denuncia y trabajo colectivo que hace que hoy sea un gran día para la Nación». ¿@IustitiaEuropa, solo? Vaya.

Juan Bravo, vicesecretario de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras, va todavía más lejos: «El Tribunal Supremo da la razón a Feijoo. La ley de nietos, paralizada». Y adjunta precisamente una imagen del auto dictado en un procedimiento que no había promovido Feijoo ni el PP. Este mensaje provocó la respuesta de Jorge Buxadé diciendo que Bravo le había «joseado el Auto del TS en el recurso interpuesto por VOX».

Si fuera algo aislado estaríamos hablando sólo de una anécdota divertida por el descaro de los «peperos» colgándose medallas sin haber librado la guerra. Pero, para quien siga atento al discurrir del PP casi desde su fundación, la anécdota empieza a hacerse categoría. Y en eso es el PP mucho más «moderno» que el PSOE, moderno en el sentido de todos esos grupos sociales, cada vez más numerosos, que reivindican una libertad sin consecuencias.

El PP quiere apuntarse a todos los logros en los cuales VOX haya tenido que poner esfuerzo y, sobre todo, riesgo político, pero manteniendo una «negación plausible» ante todo lo que a VOX le salga mal. Es lo del árbol y las nueces convertido en plataforma política.

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