El Gobierno del bipartidismo en Berlín, del fracaso al ridículo
El Gobierno del bipartidismo en Berlín, del fracaso al ridículo
Por Hermann Tertsch
29 de octubre de 2025

El Gobierno alemán de coalición entre democristianos (CDU) y socialistas (SPD) no logra escapar a la espiral de conflictos internos y ridículos públicos. La eterna alianza con la izquierda que la CDU del canciller Friedrich Merz se impone a sí misma al acatar el veto a aliarse con su socio natural en la derecha que sería la Alternativa por Alemania (AfD), ha degenerado ya en un Gobierno paralizado y disfuncional. Quizás incluso más ineficaz que su antecesor, el catastrófico tripartito del canciller socialista Olaf Scholz con Verdes y liberales del FDP que naufragó sin cumplir la legislatura.

El canciller Merz ya sufrió su colapso reputacional el día después de las elecciones, cuando reconoció que no cumpliría ninguna de sus principales promesas electorales ni en inmigración ni en seguridad ni en fiscalidad y gasto. En los meses posteriores ha quedado demostrado que los socialistas, con su patético peso electoral, le doblan la mano en todas las disputas.

Ahora, unas declaraciones del canciller Merz lamentando como decenas de millones de alemanes que el radical cambio del «paisaje urbano» en Alemania en los pasados diez años refleje muchos de los problemas que afronta, le han valido una masiva reprimenda de la izquierda. Y sus socios del SPD han salido a la calle con verdes y comunistas a tachar a su canciller de racista. No sería la CDU un miembro del Partido Popular Europeo si no hubiera buscado mil fórmulas para disculpar ante la izquierda a su canciller.

Lo cierto es que diez años después de la fechoría de Angela Merkel, alta traición lo llaman muchos, de abrir totalmente las fronteras e invitar a la inmigración a una llegada masiva que se produjo, Alemania y sus paisajes urbanos han cambiado radicalmente. Donde había pueblos idílicos hay zocos tercermundistas, barrios de grandes ciudades ya son zonas vetadas hasta para la policía, y los centros urbanos y los trenes y autobuses son un peligro cuando cae la noche. Donde no han sido suspendidos por motivos de seguridad, los mercadillos de navidad que comienzan ahora a montarse parecerán fuertes del oeste en territorio comanche. O cordones de coches policiales y bloques de cemento rodeando unos puestos de asustados vendedores de artículos navideños.

La izquierda y a su cabeza los radicalizados socialistas del SPD, que cada vez tienen menos que ver con aquellos que en Bad Godesberg abandonaron el marxismo y el sistema socialista como objetivo y acataron el libre mercado, han dejado claro que no van a permitir a su intimidado canciller ninguna medida realmente efectiva para frenar la inmigración masiva de hombres procedentes de países musulmanes que son la principal fuente de violencia y delincuencia en todo el país.

Las administraciones locales alemanes están en su inmensa mayoría en «situación catastrófica» como esta semana mismo advertía la Federación de Municipios (Städte- und Gemeindebund). Este año su déficit alcanzará los 30.000 millones de euros. «Estamos ante la tormenta perfecta». Los gastos asistenciales a los inmigrantes hacen ya imposible mantener los servicios generales en pueblos como en las ciudades.

Pues dice el SPD en un documento como respuesta al comentario de Merz sobre el «paisaje urbano» que la solución está en más parques, más vigilancia en estaciones y medios de transporte, más servicios sociales y más estructuras asistenciales. Que por supuesto tendrían que ser financiadas por los contribuyentes con nuevos impuestos y por el Estado con más deuda. Ni una palabra sobre limitar la inmigración. Al fin y al cabo, esa inmigración musulmana es la apuesta de la izquierda para poder sustituir a sus votantes alemanes desaparecidos.

Mientras ambos, CDU y SPD ven cómo merman sus votantes y sigue creciendo la AfD, que ya es el partido más votado en todas las encuestas y amplía poco a poco su diferencia con la CDU que en las elecciones aún superaba a los soberanistas por ocho puntos. La evolución en estos meses de gobierno con la CDU mermando de 28% a 24% y la AfD surgiendo desde el 20% al 27% es como para asustarse si se dirige un Gobierno que además está en permanente conflicto interno.

El Gobierno de Friedrich Merz está aun sin cumplir el año y hay quienes especulan con que no llegue a cumplirlo. Pero aunque lo superara está claro que ningún gobierno con participación de la izquierda tomará las medidas que los alemanes piden para hacer frente a sus necesidades, angustias y tragedias cotidianas. Muchos miembros de la CDU ya han dicho que este Gobierno es el último intento fracasado de mantener el veto a la AfD y que hay que plantearse ya los gobiernos conjuntos de CDU y AfD a todos los niveles también en el Gobierno federal, donde tendrían una amplísima mayoría juntos. En pueblos y ciudades pequeñas ya está pasando sin importar que se contravengan las órdenes de Berlín. Pronto habrá de ser en Berlín donde se ponga fin al suicidio ideológico en que está una vez más empeñada Alemania.

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