El ombligo del mundo
El ombligo del mundo
Por Xavier Rius
2 de mayo de 2026

Un grave problema de los catalanes —o de una parte al menos— es el de mirarse demasiado al ombligo. Durante el procés, uno de los lemas que causó más furor fue el de «el món ens mira»: «El mundo nos mira».

No lo entendí nunca. Es cierto que aquel 10 de octubre del 2017, había 126 medios de comunicación internacionales acreditados en el Parlament. Entre ellos, los más importantes: desde la BBC a la CNN. Pero, como se sabe, todo fue una farsa. Una «ensoñación» en definición del Supremo.

Fue la jornada en la que, tras declarar la supuesta independencia, Puigdemont ni siquiera tomó la palabra. Recuerdo haber conversado con dos jóvenes periodistas que habían venido de las antípodas del mundo: nada menos que de Nueva Zelanda. Iban por los pasillos persiguiendo al presidente de la Generalitat. A ver si, al menos, le podían arrancar unas declaraciones. Antes de que el jefe los corriera a gorrazos por el gasto realizado para nada.

El síndrome del ombliguismo se mantiene, incluso con el gobierno de Salvador Illa. Antes del pasado verano, el Govern puso en marcha una campaña gastronómica con el lema «La millor cuina del món»: «La mejor cocina del mundo». Es verdad que, entre los expertos, la cocina española está considerada de las mejores. Sólo por detrás, creo, de la francesa y de la china. Pero de eso a considerar que la catalana es la number one media un trecho.

En la cámara autonómica, pasa lo mismo. ERC, los Comunes y la CUP pidieron el jueves suspender el pleno después de que la Armada israelí desarmara a la segunda flotilla. Desde luego, la petición no incluía la suspensión de sueldo de sus señorías. La diputada cupaire Pilar Castillejo ya estuvo 35 días con la primera flotilla para ser recibida luego como una heroína. Y no hay constancia de que renunciara no ya al sueldo, sino como mínimo a las dietas.

Mientras que el de Esquerra Ruben Wagensberg, también se dio el piro durante las investigaciones sobre el Tsunami porque la posibilidad de ser detenido le provocaba «angustia». Pero tampoco renunció ni siquiera a las dietas.

En rueda de prensa, representantes de los tres partidos, afirmaron que «el Parlament no puede continuar con normalidad ante esta situación» y que la operación israelí «es un grave ataque al derecho internacional y a los derechos de las personas». Netanyahu no se ha recuperado del disgusto. 

Yo, en cambio, me apresuré a felicitar a las Fuerzas de Defensa de Israel en mi perfil en X (@xrius007). Aunque con el ruego de si podían quedarse sus integrantes una temporada antes de expulsarlos. No hacía falta que fuera en una cárcel de alta seguridad. La cámara no suspendió finalmente la actividad. Sin embargo, la Junta de Portavoces adoptó una declaración a favor del segundo capítulo del culebrón de la Flotilla Global Sumud.

Las declaraciones de la cámara autonómica refuerzan la sensación de que se creen el centro del planeta Tierra. Han aprobado sobre Afganistán (28 de abril), sobre la “escalada bélica internacional” en el estrecho de Ormuz (10 de marzo) —Trump debe estar también temblando— o sobre la invasión rusa de Ucrania (24 de febrero) a pesar de la trama rusa del proceso.

Es como cuando, al inicio de cada pleno, y de acuerdo con una moción aprobada por la propia cámara, Rull informa del número de fallecidos y desaparecidos intentando llegar a Europa.

Lo he dicho siempre: la inmigración es un drama. Pero no he entendido nunca de dónde sacan la cifra. Es una manera de decir que ellos sí que son solidarios. No como los «pérfidos» españoles. Cataluña, el ombligo del mundo.

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