El perfume de ti
El perfume de ti
Por Hughes
25 de agosto de 2026

En un mundo idealmente romántico, el perfume juega un gran papel. Hace de halo de uno mismo, de aura olfativa con la que ella, la contraparte, queda embriagada. En algún momento de la vida, puede suceder incluso que el perfume sea celebrado como un superpoder: el recuerdo, lo que queda de uno, la rúbrica erótica.

Te pones ante el espejo, sacas el frasquito, haces chis, chis, y la nubecilla te acompaña.

Así sucede también en los anuncios de la tele. Eau de Parfum. Una voz susurrante y parisina lo recuerda. A ella la acometen tórridos espasmos ante la mera sugerencia de que él se ponga el perfume: las puertas se abren, los pasillos se recorren, las aguas se aquietan, las ninfas se zambullen…

Pero el perfume también pasa, también es una mentira. Las feromonas empiezan a no reaccionar hasta que llega el día en que alguien dice: «No hace falta que te pongas tanta colonia».

–Pero si te encantaba este olor…

Que si los disruptores, que si lo tóxico, que si la química… Mujer, de eso se trataba, de la química.

Entonces, ¿un poquito de agua de colonia o esa de bebé de las farmacias?

Tampoco. Ninguna. No hace falta.

Con el perfume se trataba de dejar huella, eso pensábamos, así que la renuncia al perfume quizás sea la anulación molecular del otro. No, no hace falta que un halo te preceda, y que otro te siga. No hace falta que de ti haya un preludio y un vaporoso recuerdo. No. De uno empieza a considerarse lo estrictamente necesario y no odorífero. No hace falta que te proyectes olfativamente. No emanes más.

Claro que no se dice así.

Pitigrilli decía que el amor era un beso, dos besos, tres besos, cuatro besos, tres besos, dos besos, un beso, ningún beso, y el amor o lo que sea tiene también su ley de rendimientos decrecientes olfativos.

Es el olvido feromónico. El paso siguiente. Ese era justo el momento en que el hombre antiguo se imponía y se compraba el frasco de medio litro de Yacaré. Pero nosotros, ay, optaremos por agua y jabón. Mucha agua y jabón.

–Pero jabón neutro, eh.

TEMAS
Noticias de España