De pocas personas se ha leído en España un titular como el que dedicaron a Kiko Rivera.
«Kiko Rivera es un ser de imagen patética, de conducta despreciable, fracasado como hijo y también como marido».
Recuerdo otro cuando murió Pepe Mujica.
«Directo al infierno. Murió el terrorista tupamaro a los 89 años».
Kiko siempre fue considerado el malo de la relación con la Pantoja y el malo, por infiel, de su matrimonio con Irene Rosales.
Las cosas no es que hayan cambiado mucho, pero el viernes volvió a la tele a contar su verdad después de unos cuantos años. En Telecinco se normalizó que padres e hijos se repudiaran en público. Pero Kiko empezó a ir a un psicólogo, que es el sitio socialmente aceptable para criticar a la madre.
Al parecer le ha sentado bien. Nos lo imaginamos como Tony Soprano, administrando como puede su ira filial. «Era muy dramática. Para mi madre cada noche era una noche en la ópera». Si Tony Soprano estaba destrozado, ¿cómo será si tu madre es Pantoja y vive en Manderley?
La Pantoja es tan excesiva que a veces el Pantoja parece que viene de panta, Pan-toja, palabra griega para «todo».
Kiko la lleva tatuada, pero ha roto el hilo, también la hermana, Isa P, a la que él confirmó que se le llegó a decir: «Te voy a devolver a Perú», que ya es triste que te quiera deportar tu familia.
Entre ellos no se llama ninguno, y para conocer el estado de salud tienen que poner Telecinco.
En cuanto al lado sentimental de Kiko, hace poco salió la noticia de su divorcio de Irene. La buena era ella, sin duda, pero a las pocas semanas de la ruptura aparecieron unas fotos acompañada de «un atractivo joven». «Yo di el primer paso, pero ella luego dio quince», explicó Kiko un pelín molesto. El nuevo novio de la mujer les había puesto el césped en casa cinco años antes.
Ahora Kiko desea lo mejor para ella. «La quiero con locura», frase que cualquier día prohíbe el Congreso. ¿Y el amor? «No tengo ganas». Según Buñuel, y alguno más, ahí empieza la tranquilidad del hombre.
La faceta musical de Kiko también es despreciada. Le faltó al del titular llamarle «pésimo DJ», pero sin ser Mozart se ha ganado la vida. Ojalá un empresario reuniera en un festival a Kiko, a Lucas de Andy y Lucas, a Manu Tenorio y a Pitingo solo por joder.
Kiko además se desintoxicó de las drogas siendo DJ, que es como dejar los sitios de toallitas siendo del PSOE.
Cuando el mítico DJ Pastis decidió dejar las drogas grabó un vídeo-comunicado con Nando Dixkontrol, DJ filósofo makinero. Los dos ante las cámaras como para anunciar una tregua.
Al lado de un muy desmejorado DJ Pastis, Dixkontrol, capo del movimiento, exigió colaboración a la comunidad discotequera:
«Ni se le da, ni se le ofrece, ni se le regala, ni se le menciona, ni se le dice». Y bajo amenaza de expulsión inmediata de toda discoteca, insistió:
«Haced vuestra vida pero no incitéis, no provoquéis, no regaléis, no deis, no aceptéis».
A veces, cuando nos ponemos enfáticos, las personas hablamos con tandas de tres verbos, pero Dixkontrol usa cinco. Cómo será la dicción que en Youtube su video solo reconoce subtítulos en griego.
Los Dj’s conocen a la gente. La ven desde el otro lado del cristal, como en las ruedas de reconocimiento. «Por nuestra boca nunca saldrá la frase de que las drogas son malas, seríamos unos hipócritas, pero os podemos asegurar que buenas no son«. Como si la droga fuera una madre cruel con la que se ha roto y cuyo tatuaje no se va a borrar.