Sin X nadie en Europa se habría enterado de lo sucedido en Polonia la pasada noche. El jefe del gobierno, Donald Tusk, perpetró un intento de golpe de Estado aprovechando el viaje del jefe del Estado, Karol Nawrocki, al extranjero. Asaltó el Tribunal Constitucional con la policía y pretendió destituir a presidente y vicepresidente del Constitucional con una juez leal sin competencias.
Pero no contaba con el presidente que enterado ordenó al avión dar la vuelta cuando sobrevolaba España. Volvió a Varsovia, entró por la fuerza por delante de sus escoltas en el edificio del TC pese al cerco de policías de Tusk y convocó a todas las máximas instituciones de Supremo y Constitucional para restablecer el orden constitucional.
Aunque la crisis continúa, parece claro que el Gobierno de Tusk, el títere de Von der Leyen que jamás habría perpetrado este asalto sin permiso de Bruselas, tiene los días contados. Pero recuerden, los medios públicos y privados de toda Europa han sido cómplices del golpe de Estado silenciando toda la operación. Sólo las redes sociales han alertado a polacos y europeos. Por eso quieren intervenirlas.