La voxificación de Florentino
La voxificación de Florentino
Por Hughes
7 de junio de 2026

Acaban por fin las elecciones del Madrid, marcadas por algo no futbolístico (no teman).

Florentino tuvo, desde la entrevista que inició el proceso, a gran parte de los medios en su contra. Los que simpatizaban poco con él, y algunos nuevos; en suma: radios, periódicos, y un cierto sector del Internet madridista, lugar que se había mantenido más bien favorable.

Se han vuelto muchos contra el presidente. Su adiós se acerca, su poder se aleja y Florentino ha sido apuñalado como Julio César en las inmediaciones del palco por alguno de los más grandes pelotas que ha dado la Península Ibérica desde su formación geológica.

El sesgo de los medios se ha manifestado en críticas al presidente, pero sobre todo en indulgencias y blanduras con el otro candidato, Enrique Riquelme.

¿Recuerdan que Abascal no fue invitado a El Hormiguero en campaña electoral? Riquelme sí. Los medios han convertido en popular a un señor desconocido hasta hace un mes; es más, han querido convertir a un empresario de lo fotovoltaico en alternativa al mejor gestor deportivo de los últimos cincuenta años.

Algunos madridistas, incluso los que van de listos, se sorprenden; pero ¿cómo es posible?… No ven, o no quieren ver, que el muy sistémico Florentino ha estado sufriendo estos días lo que sufre Vox. Una dieta diaria de trolas o medias verdades con los medios tradicionales en contra (salvo alguna excepción particular), otro tanto los digitales y dentro de la jungla de las redes sociales, sectores de supuesta juventud basada intimidante junto a la participación estelar de los Cui Prodest Alvise, Negre y Quiles.

No sin cierta justicia poética, el bloque que ha tenido enfrente Florentino, katechon madridista, se parece bastante a lo que tiene en contra Abascal. Han voxificado un poco a Florentino. Todos contra Floper, todos contra Vox.

Hay otra cosa. Una, digamos, dinámica reciente. Antes solo teníamos los medios tradicionales y ellos dirimían sus batallas (García contra De la Morena); luego pasaron a recibir la oposición de Internet. Es digamos el momento Trump. O el momento Mourinho. El establishment salió derrotado por los medios alternativos. Pero Internet, triunfante, se monetiza, hay un pastel que repartir, surgen influencers, figuras a derribar, una nueva lucha interna, una competencia, voces alternativas a lo alternativo, y como resultado de todo ello al final se produce una especie de convergencia o pinza entre los medios tradicionales y la supuesta nueva rebeldía de Internet: los ultras y la COPE, Alvise y ABC, todos haciendo un sándwich a lo alternativo, lo que era alternativo y se había hecho fuerte en redes.

O sea: alianza corrosiva de los medios tradicionales y aquello que se desgaja de lo nuevo con el argumento de ser más disidente, puro, ultra, joven…

 
Esto lo ha sufrido Trump, con el lamentable e impostor MAGA carlsoniano y nickfuentista; lo ha sufrido Vox, con la alianza en su contra de la derecha demencial y lo sufre ahora, quién lo iba a decir, Florentino. Todo delata una orquestación de fondo, y cierto deterioro general. Por eso, estas elecciones serán un test de litmus sobre algo más que el Madrid.

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